Bagdad — El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, se reunió ayer con los dirigentes kurdos para tratar de forzar una unión entre las diferentes fuerzas políticas de Irak, ante la ofensiva de los insurgentes sunitas que avanzan hacia Bagdad.
Los insurgentes, liderados por el grupo yihadista Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL), han tomado varios territorios iraquíes del norte, el oeste y el este en una ofensiva relámpago.
Kerry llegó a Erbil, la capital de Kurdistán (norte) tras haber prometido el lunes en Bagdad un apoyo «intensivo» para detener la operación liderada por los yihadistas que ha desplazado a cientos de miles de iraquíes.
Pero la misión de Kerry es complicada. El presidente kurdo, Masud Barzani, llamó a la dimisión de Maliki y este parece querer mantenerse en el poder.






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