Washington — La defensa de Dzhokhar Tsarnaev, acusado por los atentados en la maratón de Boston (EE UU) en 2013, admitió por primera vez que el joven perpetró el ataque, pero lo retrató como un mero seguidor del plan de su fallecido hermano, en una aparente estrategia para librarlo de la pena de muerte.
El juicio por el peor atentado en suelo estadounidense desde los ataques del 11 de septiembre de 2001, comenzó el miércoles. En el turno de la defensa, una de las abogadas de Tsarnaev, Judy Clarke, no dudó en reconocer la responsabilidad de su cliente en el suceso, a pesar de que el propio acusado se declaró no culpable el pasado julio de los 30 cargos que se le imputan.
«Fue él», sentenció Clarke durante su testimonio y añadió que su cliente «debe rendir cuentas por cometer un ataque inexcusable».






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