Juan XXIII: el Papa revolucionario

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25 de abril, 2014 - 2:08 pm
Redacción Diario Qué Pasa

El Papa Bueno contribuyó enormemente al desarrollo de la Doctrina Social de la Iglesia y comenzó a romper esquemas por su cercanía al pueblo y al ecumenismo

El próximo domingo el papa Juan XXIII será  declarado Santo de la Iglesia Católica Apostólica  Romana en la plaza de San Pedro del Vaticano, en este especial presentamos a nuestros lectores parte de la obra que hace a este pontífice merezca forma parte de los altares.

El llamado Papa Bueno o Angelo Giuseppe Roncalli  nombre de pila de este italiano que fue el máximo representante de Dios en la tierra durante 5 años, fue electo por el colegio cardenalicio en octubre de 1958, siendo  considerado un Papa de transición por tener  77 años.

Juan XXIII nació en noviembre de 1881, proviene de una familia pobre  de la ciudad de Bérgamo, cuando reveló sus deseos de convertirse en sacerdote, su padre pensó muy atinadamente que primero debía estudiar latín con el viejo cura del vecino pueblo de Cervico, y allí lo envió, ingresó a los once años en el seminario de Bérgamo y luego en el seminario Mayor de San Apollinaire.

Su camino al pontificado

El futuro Juan XXIII celebró su primera misa en la Basílica de San Pedro el 11 de agosto de 1904, su labor parroquial se vio interrumpida por el estallido de la Primera Guerra Mundial, lo que retraso sus proyectos y su formación, pues tuvo que incorporarse  a las filas inmediatamente.

Fue Sargento de sanidad y Teniente Capellán del Hospital Militar de Bérgamo, donde contempló el dolor y el sufrimiento que la guerra causa a hombres, mujeres y niños inocentes, situación que marcaría su vida para siempre.

Finalizado el conflicto bélico, fue elegido para presidir la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe y pudo reanudar sus viajes y sus estudios. Más tarde, sus misiones como visitador  apostólico en Bulgaria, Turquía y Grecia lo convirtieron en una especie de embajador del Evangelio en Oriente, enriqueciéndose como Obispo con el credo ortodoxo y con formas distintas de religiosidad.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Roncalli se mantuvo firme en su puesto de delegado apostólico, realizando innumerables viajes desde Atenas y Estambul, llevando palabras de consuelo a las víctimas de la contienda y procurando que los estragos producidos por ella fuesen mínimos, llegando a evitar el bombardeo de estas ciudades para mantener el legado artístico  y cultural.

Juan XXIII antes de ocupar la cátedra de San Pedro  fue nombrado nuncio en París por el papa Pío XII donde enfrentó los regímenes pronazis durante la guerra. Empleando como armas un tacto admirable y una voluntad conciliadora a prueba de desaliento. En 1952, Pío XII le nombró patriarca de Venecia. Al año siguiente fue elevado a cardenal, desde ese momento  brillaba ya con luz propia entre los grandes mandatarios de la Iglesia, fue electo papa tras la muerte de Pío XII lo que sorprendió a muchos y alegró a otros por lo avanzada de su edad.

Encíclicas sociales

Desde los primeros días de su pontificado, comenzó a comportarse como nadie esperaba, muy lejos del envaramiento y la solemne actitud que había caracterizado a sus predecesores, haciendo más cercano a los trabajadores de la Santa Sede y rompiendo con muchos hitos de realeza contemporánea.

Durante su corto papado de apenas 5 años, fueron publicadas ocho encíclicas pero dos de estás son consideradas por expertos como las de mayor importancia por su naturaleza y destinatarios  «Mater et Magistra» la quinta en orden cronológico publicada en 1961, que trató a profundidad el tema social desde la Doctrina Social de la Iglesia siguiendo los pasos de León XIII y de pío XI, en esta se considera la ética social desde su punto más fuerte enfatizando en el derecho de los trabajadores de sindicalizarse y el término de salarios de acuerdo con la dignidad humana del trabajador y su familia tomando en cuenta la aportación efectiva del trabajador la posibilidad económica de la empresa y del país.

Otra de los temas polémicos que se propusieron en esa carta papal es la necesidad de reconocer que existe un fundamento natural para vivir que tiene que ver con el derecho al uso de los bienes de la tierra, al cual corresponde la obligación fundamental de otorgar a todos, en cuanto posible sea, una propiedad privada,  sosteniendo que una economía justa no sólo depende de la abundancia y distribución de bienes y servicios sino que incluye el papel de la persona humana.

Cerró su pontificado con la encíclica Pacem in Terris, es la primera carta papal de la historia  que está dirigida no solo a los Obispos y Laicos sino a todos los hombres  de Buena Voluntad en esta  el jerarca de la Iglesia describe los cuatro principios  que considera  fundamentales para alcanzar la paz, donde incluye la virtud teologal del amor al cual nombra el motor, así como  la verdad como fundamento, la justicia como regla, y la libertad como clima, además de reivindicar a la mujer en el mundo.

El milagro de Juan XXIII

Muchos son los milagros que la comunidad Católica atribuye al «Papa Bueno» pero sólo uno de ellos llegó a ser declarado como Milagro por las autoridades del Vaticano, este suceso extraordinario sucedió en 1966, en beneficio de una religiosa llamada Caterina Capitani.

Capitani  padecía una perforación gástrica hemorrágica con fistulación externa y peritonitis aguda, según  el informe que fue presentado como prueba por la Congregación para las Causas de los Santos narra que el 22 de mayo de 1966 las hermanas de Capitani le colocaron una imagen de Juan XXIII en el estómago. Y que a los pocos minutos la monja, quien había recibido la extremaunción, se recuperó y pidió de comer.

Capitani aseguró que el propio Juan XXIII se sentó al pie de su cama de enferma diciéndole que su plegaria había sido escuchada por el Cielo, luego de su sanación, los médicos que la atendían, en Nápoles, le practicaron una radiografía a su estómago, constatando  la desaparición completa de la enfermedad, sin siquiera dejar  señas de cicatrices.

Luego todo este proceso el Papa Francisco a principios de julio de 2013, aprobó el decreto de canonización de Juan XXIII sin requerir el reconocimiento de una intercesión milagrosa por parte del Papa Bueno, haciendo uso de su poder como Sumo Pontífice.

Este hecho causó revuelo en la comunidad internacional por lo que el Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, tuvo que explicar días después  que no era una cosa particularmente especial puesto que « Un milagro es una visión teológica de la Iglesia, la prueba, la demostración del poder de intercesión, y la confirmación por parte de Dios de la santidad de una persona, pero no es un dogma de fe que de alguna manera sea necesario».

Profetizado

San Malaquías profetizó la llegada a la cabeza de la Iglesia Católica de Juan XXIII, indicando que sería el  Pastor et nauta (Pastor y navegante), este fue Patriarca de Venecia, puerto e importante ciudad marítima y convocó al Concilio Vaticano II que revolucionó la liturgia eclesial y la manera de ver la labor del catolicismo en el mundo.

Otras encíclicas

Petri Cathedram
Sacerdotii Nostri Primordia
Grata Recordatio
Princeps Pastorum
Aeterna Dei Sapientia,
Paenitentiam Agere

Escritor paciente

Escribió su «Diario del Alma», que comenzó en su niñez y continuó, prácticamente sin interrupciones, durante toda su vida y que hoy es un testimonio insustituible y fiel de sus desvelos, sus reflexiones y sus sentimientos.

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Fotos: Agencias

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