Foto: AFP
Felipe asumirá hoy el trono jurando fidelidad a la Constitución de 1978 en el Congreso, ante los diputados y senadores en una jornada exclusivamente laica
Madrid — El rey Juan Carlos firmó ayer su abdicación en favor de su hijo Felipe, poniendo fin a 39 años de reinado que permitieron a España afianzarse como una democracia moderna tras la dictadura franquista.
Recibido por última vez con honores de jefe de Estado, el monarca rubricó la ley en una breve ceremonia en el Salón de Columnas del Palacio Real de Madrid, reservado a los actos solemnes.
Juan Carlos, de 76 años, que mantendrá de por vida el título honorífico de rey, recibió una gran ovación de los cerca de 160 asistentes.
El rey, sentado junto a su esposa Sofía y la nueva pareja real, Felipe y Letizia, escuchó con los ojos empañados la relectura del discurso con el que el 2 de junio anunció su decisión de abdicar.
La ley, elaborada para regular una abdicación inédita en la actual democracia española, había sido aprobada por muy amplia mayoría en ambas cámaras del Parlamento, pese a la oposición de partidos pequeños que piden un referéndum para elegir entre monarquía y república.
En un acto sin discursos, Juan Carlos, tras firmar la última ley de su reinado, abrazó efusivamente al quien desde ayer a medianoche se convirtió en el nuevo monarca y hoy jurará como Felipe VI.
Acto laico
Felipe asumirá el trono jurando fidelidad a la Constitución de 1978 en el Congreso, ante los diputados y senadores.
La jornada, exclusivamente laica, sin invitados extranjeros y en ausencia del propio rey Juan Carlos, intentará combinar la sobriedad requerida por los tiempos de crisis con la proximidad con una ciudadanía que empieza a cuestionar la institución.
Tras pronunciar su primer discurso como rey Felipe y la reina Letizia recorrerán en coche el centro de Madrid, que se engalanaba ayer en su honor.








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