Genocidio en Ucrania

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6 de mayo, 2014 - 12:06 pm
Redacción Diario Qué Pasa

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Frente al repudiable hecho, Washington manipula y la prensa occidental miente

¿Será este el costo que el pueblo de Odessa debe pagar para lograr su independencia, desentrañar y revelar al mundo las bajas pasiones criminales de la derecha ucraniana incitada y promovida por la Agencia Central de Inteligencia (CIA por sus siglas en inglés) y el neoliberalismo de occidente?

Es indudable que la inmolación de Odessa es el resultado histórico de la entrega de la junta golpista al neonazismo dominante en Kiev, de la política de expansión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan), de la petulancia dominadora de USA, de la perversa «prensa libre» de occidente que manipula y miente a su antojo y de sus instrumentos, las turbas criminales, sedientas de sangre del Maidán.

En síntesis, Kiev ya es una pandilla de genocidas. Más de 50 personas murieron en el incendio de la Casa Sindical de Odessa, o como consecuencia de estas acciones de lesa humanidad. Veamos, en el edificio de los sindicatos habían buscado refugio partidarios de la federalización de Ucrania después de que los matones del sector derecho y Sbovoda prendieran fuego a su campamento en la plaza Kulikovo. Los bomberos, cuyos mandos respondían a los matones kievianos, llegaron al edificio en llamas una hora después de que el fuego comenzara.

Al hospital de Odessa ingresaron más de 200 personas que resultaron heridas. De acuerdo con la oficina de prensa del alcalde, 77 víctimas, adicionales a los muertos, requirieron hospitalización, 25 de ellos en un estado muy grave con quemaduras que en algunos casos alcanzan el 80% del cuerpo, y otros con múltiples fracturas.

Debido a los trágicos sucesos, Odessa se declaró en luto. Entre las víctimas está el famoso poeta ucraniano Vadim Negaturov, que el sábado 3 de mayo en la sala de reanimación N° 10, del Hospital Clínico, murió de quemaduras.

¿Quiénes son los responsables de este genocidio?

Todas las figuras claves de los crímenes en el sureste de Ucrania están vinculadas de un modo o de otro a Washington. En primer lugar, el comandante en jefe y pastor baptista, Alejandro Turchinov; su subordinado Valentín Nalivaychenko, agente de la CIA; «nuestro hombre en Kiev» lo definió Joe Biden, vicepresidente de EE.UU.; en tercer lugar Dmitry Yarosh, el líder del «sector derecho» (sostenido por la CIA y el MI6); la mano derecha de Nalivaychenko, el general Vasily Krutov, que prometió destruir a los que no se sometieran a Kiev. Después, y coordinando la operación punitiva contra el pueblo pro-ruso, Arsen Avakov, psicópata que se enorgullece desde su Facebook, por la sangre derramada.

La jerarquía de los genocidas a la cabeza el dúo Nalivaychenko-Avakov, debajo Krutov, a sus órdenes el jefe de la subdivisión especial «Dniéper 1», Yury Bereza. El sector derecho lo dirige Yarosh. Sobre Slaviansk, el comandante de la GN, Stepán Poltorak que responde al Ministro de Defensa Mijaíl Koval y al jefe administrativo del presidente de Ucrania, Sergey Pashinsky. Por encima de este grupo criminal, la línea que va del títere Yatseniuk y Tymoshenko, a los oligarcas ucranianos y a los líderes de EE.UU., de Alemania, Reino Unido y al impresentable Hollande de Francia… y el resto de los europeos, incluida la desolada España, que sirven como portavoces de la banda criminal Otan.

Kremlin: «Kiev tiene las manos ensangrentadas por los crímenes de Odessa»

Las autoridades de Kiev tienen «las manos manchadas de sangre» por los crímenes cometidos en Odessa, dijo Dmitri Peskov, secretario de prensa de V. Putin. «Los responsables de estos crímenes son las nuevas autoridades de Kiev y aquellos gobiernos que las legitimaron, solo hace unos meses los líderes occidentales no permitieron al presidente legítimo de Ucrania, Víktor Yanukóvich, tomar medidas para restablecer el orden durante las protestas en Maidán, y ahora adoptan una posición de profundo cinismo hacia la operación de represión armada de las autoridades ucranianas. Rusia percibe esa posición como un descaro que implica consecuencias graves a largo plazo a causa del derramamiento de sangre que inevitablemente indica su responsabilidad sobre lo que está sucediendo… desafortunadamente estamos constatando puntos de vista totalmente opuestos, una incomprensión total de lo que sucede por falta de información o por no querer recibir información. Consideramos además, que las palabras de Catherine Ashton acerca de que «el monopolio para la aplicación de la violencia tiene que pertenecer al Estado ucraniano son absolutamente contrarias al entendimiento humano».

De acuerdo con Peskov, varios países occidentales «básicamente justifican los crímenes que se están produciendo en estos momentos, el presidente Putin está muy preocupado por cómo se está desarrollando la situación en el sureste de Ucrania y por la manera cómo la percibe occidente. Moscú considera absurdos los planes de llevar adelante las elecciones presidenciales en Ucrania en medio del derramamiento de sangre de la población».

Por otro lado, Peskov indicó que estos acontecimientos justifican la posición tomada por Rusia en Crimea. «Si V. Putin no se hubiera plantado firmemente y la población de Crimea no se hubiese manifestado a favor de la reunificación con Rusia, ahora seríamos testigos de otro genocidio en la península, tal como sucede en el este y sur de Ucrania (…) Todos los días escuchamos amenazas de nuevas sanciones, pero no oímos una evaluación coherente acerca de los monstruosos crímenes como el de Odessa o el de Slaviank; es algo incomprensible que obviamente, solo agrava el conflicto».

Occidente atónito quiere sacudirse la culpa de la matanza

Los servicios de seguridad ucranianos, siguiendo las instrucciones de la CIA y el MI6, han responsabilizado del incendio a grupos armados rusos y de la República Moldava Pridnestroviana, cuya independencia no ha sido reconocida por Moldavia. No obstante, los videos que circulan por YouTube muestran cómo los activistas prokiev atacan a civiles que protestaban en la plaza Kulikovo, que corren y se refugian en la Casa Sindical, que es atacada de inmediato con bombas incendiarias y disparos de armas automáticas, causando de inmediato un gran incendio. Fue tanta la sevicia criminal que los activistas neonazis frenaron a los bomberos y a los servicios médicos. Tan grave es la situación, desde el punto de vista de los DD.HH., que el secretario Kerry evitó conversar con su homólogo ruso mientras hacía (Washington) control de daños. Algo inaudito en la historia europea posterior al nazismo.

En las redes comienzan a aparecer las primeras informaciones sobre la pertenencia política de las víctimas de la carnicería que organizaron los activistas de Praviy Séktor en Odessa. La mayoría de los que ayer fueron quemados vivos pertenecían a la izquierda, al Partido Comunista y a «Borotba». Todas las víctimas, incluyendo a los heridos, eran de nacionalidad ucraniana y vecinos de Odessa.

El trato de la prensa occidental a la masacre es repugnante y bochornoso, al ver cómo evitó mostrar quiénes fueron los autores y salvar a la junta golpista. La cobertura del suceso dependió casi exclusivamente de las declaraciones emitidas por Kiev que culpó de la violencia a los autonomistas de la región, así como de testimonios ofrecidos por miembros del grupo ultranacionalista del sector derecho. Basándose en esa información, el público podría interpretar que el edificio se incendió solo, sugieren algunos periodistas. Fox News, BBC, Washington Post, ABC, etcétera… manipularon la información y han mostrado a los verdugos, como víctimas.

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Foto: Agencias

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