
Francisco recorrió las calles cercanas a la Casa Blanca y fue ovacionado por cerca de 11 mil personas
Foto: AFP
El pontífice se enfrenta a las cámaras del Senado de mayoría republicana que están en contra de las políticas del presidente Barack Obama y que han sido aplaudidas por el Papa
EE UU — El papa Francisco inició formalmente este miércoles su agenda en Estados Unidos con una reunión celebrada junto al presidente Barack Obama y en donde exhibieron sus coincidencias en materia de clima, diplomacias y la lucha por los excluidos.
Al recibir al jesuita argentino de 78 años en los jardines de la mansión presidencial frente a miles de personas, Obama saludó su papel en el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba. «Estamos agradecidos por su invalorable apoyo a nuestro nuevo comienzo con el pueblo cubano, que promete mejores relaciones entre nuestros países», dijo el mandatario.
El Papa «nos recuerda que tenemos una obligación sagrada con nuestro planeta, magnífico regalo de Dios para nosotros» dijo Obama, mientras el Papa subrayó que «también a mí me parece evidente que el cambio climático es un problema que no se puede dejar a la próxima generación».
Y llamando a tomar conciencia de los excluidos del mundo, Francisco señaló que «todavía tenemos tiempo para hacer los cambios necesarios para lograr un desarrollo sostenible e integral».
Apoyo a inmigrantes
«Como hijo de una familia de inmigrantes, me alegra estar en este país, que ha sido construido en gran parte por tales familias», respondió Francisco en inglés, aludiendo a la polémica política hacia la inmigración latina en Estados Unidos.
«Viva el Papa», surgió en varios momentos del enorme contingente de seguidores latinos congregados en los cerca de 11 mil invitados a la concentración en las calles aledañas a la Casa Blanca a las que accedió el representante de la Iglesia a bordo del papamóvil —un Jeep Wrangler blanco de techo transparente y aberturas laterales— y desde el que Francisco saludó sonriente a las miles de personas que le esperaban por horas.
Una niña indígena de origen mexicano, Sophie Cruz, logró entregar al papa Francisco una camiseta y una carta en la que varias organizaciones de defensa de los derechos de los inmigrantes piden al Santo Padre que interceda por ellos.
Cruz, de tan solo cinco años, consiguió saltar las vallas de seguridad con ayuda de su padre, Raúl, y fue llevada en brazos hasta el Papa por un agente de seguridad.
«Estamos oprimidos por la violencia, por el racismo, por la mala gestión del gobierno. Le pedimos al Papa que interceda no solo por los inmigrantes mexicanos, sino también por el resto de latinoamericanos, por los europeos, por todos», dijo Raúl Cruz, padre de la pequeña.
Precisamente sobre este tema de la inmigración Francisco habló a los obispos estadounidenses. «Ahora tienen esta larga ola de inmigración latina en muchas de sus diócesis. (…) Tal vez no sea fácil para ustedes leer su alma, quizás sean sometidos a la prueba por su diversidad. En todo caso, sepan que también tienen recursos que compartir», dijo Francisco.
«Por tanto, acójanlos sin miedo (…) Estoy seguro de que, una vez más, esta gente enriquecerá a su país y a su Iglesia», apuntó el Papa durante la sesión de oración con los obispos en la Catedral de St. Matthews en Washington.
Abusos sexuales
Otro mensaje que dirigió Francisco a los obispos estadounidenses que trabajen para que los casos de abuso sexual de niños que sacudieron a la Iglesia no se repitan nuevamente.
«Sé cuánto les ha hecho sufrir la herida de los últimos años, y he seguido de cerca su generoso esfuerzo por curar a las víctimas, consciente de que, cuando curamos, también somos curados, y por seguir trabajando para que esos crímenes no se repitan nunca más», dijo.
Ante el Senado
El tema migratorio, que agita la campaña presidencial en Estados Unidos, podría estar de nuevo en la agenda papal hoy, cuando Francisco se dirigirá al pleno del Congreso.
El partido republicano, que controla las dos cámaras, rechazó hace dos años una reforma que pretendía la regularización de los 11 millones de indocumentados, en su mayoría provenientes de América Latina.
De igual manera el Papa pretende ahondar en el medio ambiente y los riesgos que implica el cambio climático, tema que fue objeto de la encíclica «Laudato Si» y que divide las opiniones del conservador partido Republicano, que controla las dos cámaras del parlamento.
Francisco dijo a los periodistas que no planea hacer referencia explícita al bloqueo estadounidense contra Cuba en el Congreso, aunque hará una alusión general a acuerdos internacionales.
El embargo a Cuba solo puede ser desmontado por el Congreso.
Agenda en Nueva York
Tras su paso por Washington, el papa Francisco pasará unas 36 horas en Nueva York desde hoy en la tarde con una agenda muy cargada, a un ritmo digno de la ciudad que nunca duerme, colocada bajo máxima seguridad por sus autoridades.
Comenzará hoy mismo con una oración en la catedral San Patricio en la Quinta Avenida en presencia de unas 2.500 personas, en su inmensa mayoría miembros del clero.
Mientras que para mañana está prevista una visita seguida de un discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas. Seguidamente un servicio interreligioso en el Museo del 11 de Septiembre con representantes de diferentes cultos y 600 personas.
Luego el sumo pontífice visitará la escuela católica Our Lady Queens of Angels en Harlem. Francisco se reunirá allí con estudiantes y niños inmigrantes indocumentados. De allí partirá a una procesión en Central Park, donde se aguardan 80 mil personas elegidas por sorteo, y finalmente oficiará una misa en el Madison Square Garden ante unas 20
Nuevo santo
El papa Francisco canonizó ayer en Washington al fray español Junípero Serra, responsable en el siglo XVIII de la introducción de la fe católica en el territorio estadounidense.
«Declaramos y definimos Santo a Junípero Serra, y lo inscribimos en el Catálogo de los Santos, y establecemos que en toda la Iglesia sea devotamente honrado entre los santos», expresó el pontífice.
La ceremonia de canonización tuvo lugar en la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción, el mayor templo católico de toda América del Norte, ante unas 25 mil personas.







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