El Museo del Louvre reabrirá sus puertas al público este miércoles 22 por primera vez desde el robo, pero la Galería de Apolo seguirá cerrada por un tiempo indefinido
El Museo del Louvre estima en 88 millones de euros el valor de las ocho joyas de la corona francesa robadas el pasado domingo 19 en la Galería de Apolo, según informó este martes 21 la fiscal, Laure Beccuau.
En unas declaraciones al canal RTL, Beccuau aseguró que las investigaciones «avanzan» con la identificación de al menos cuatro personas que entraron en la galería de Apolo, donde se realizó el robo, que calificó de «extremadamente espectacular».
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La fiscal dijo además que «no está descartada» la pista de que una persona de dentro del museo haya ayudado a la banda de ladrones.
Asimismo, Beccuau consideró que los asaltantes «jamás obtendrán esa suma considerable» de 88 millones si deciden fundir o desmontar los objetos.
El robo, considerado como el del «siglo» por los medios franceses, ha creado una polémica en Francia y una lluvia de críticas hacia la dirección del museo y el ministerio de Cultura, al que critican por no haber protegido suficientemente una de las instituciones más emblemáticas del mundo.
El Museo del Louvre reabrirá sus puertas al público este miércoles 22 por primera vez desde el robo, pero la Galería de Apolo seguirá cerrada por un tiempo indefinido.
«Lo que es seguro es que hemos fallado, ya que alguien pudo aparcar una grúa para muebles en pleno centro de París y subir a ella en pocos minutos para llevarse joyas de valor incalculable», declaró el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, a la emisora France Inter.
Las autoridades de Francia están en una búsqueda contrarreloj de los ladrones que robaron unas piezas de valor incalculable el domingo del museo del Louvre, pues de lo contrario las joyas podrían ser desmontadas y sacadas del país de forma ilegal.
Los ladrones, armados con herramientas eléctricas, irrumpieron en pleno día en el museo más visitado del mundo y robaron ocho objetos de gran valor, entre los que se encuentra un collar de diamantes y esmeraldas que el emperador Napoleón regaló a su esposa, antes de huir en motocicletas.

Las coronas y diademas robadas en el atraco pueden romperse fácilmente y venderse en pequeñas piezas.
Los ladrones «no las van a conservar intactas, las van a romper, fundir el metal valioso, recortar las piedras preciosas y ocultar las pruebas de su delito», afirmó Marinello, quien añadió que sería difícil vender estas joyas intactas.
La policía francesa «sabe que en las próximas 24 o 48 horas, si no se captura a estos ladrones, es probable que esas piezas hayan desaparecido», resaltó.
Cuando las alarmas del museo comenzaron a sonar, el personal siguió el protocolo y se puso en contacto con las fuerzas de seguridad, según informó el Ministerio de Cultura en un comunicado.
Los ladrones intentaron prender fuego a su vehículo en el exterior, pero un miembro del personal del museo lo impidió.

La corona de María Amelia también fue sustraída
En total, robaron ocho piezas de joyería, entre ellas un collar de esmeraldas y diamantes que Napoleón regaló a su esposa, la emperatriz María Luisa.
También se llevaron una diadema que perteneció a la emperatriz Eugenia, esposa de Napoleón III, y que cuenta con casi 2.000 diamantes.
Y un collar que perteneció a María Amelia, la última reina de Francia, que contiene ocho zafiros y 631 diamantes.
Lamentaciones
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, describió el robo como un «ataque a un patrimonio que apreciamos porque es nuestra historia».
Y Nathalie Goulet, miembro de la comisión de Finanzas del Senado francés, dijo que es un episodio «muy doloroso» para Francia.
«Todos estamos decepcionados y enojados», declaró a la BBC, y añadió que es «difícil entender cómo pudo suceder tan fácilmente».
Goulet afirmó que la alarma de la galería se averió recientemente: «Tenemos que esperar a la investigación para saber si la alarma estaba desactivada», dijo.
Consideró que si las joyas son fragmentadas, se «utilizarán en un sistema de lavado de dinero».
«No creo que nos enfrentemos a aficionados. Se trata de delincuencia organizada y no tienen ninguna moral. No aprecian las joyas como piezas históricas, solo como una forma de blanquear su dinero sucio».







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