Kerry ofreció declaraciones tras reunirse con los ministros de Exteriores
Foto: Agencias
Washintong — Estados Unidos abrió ayer una nueva etapa en las relaciones con Asia Central, un tablero clave en la lucha contra el Estado Islámico (EI) y, de paso, hacer frente a Rusia y China, que consideran esta región su patio trasero.
«Esto no es un juego sobre quién ganará. Cada país debe tener derecho a forjar relaciones con otras potencias», afirmó John Kerry, el secretario de Estado estadounidense, citado por medios rusos, durante una histórica ciudad uzbeka de Samarkanda, informó una agencia de noticias.
Kerry hizo estas afirmaciones al reunirse con los ministros de Exteriores de las repúblicas conocidos como «los ‹stán›» —Kazajistán, Uzbekistán, Kirguizistán, Turkmenistán y Tayikistán—, en el marco del nuevo formato de relaciones C5+1.
Se refería a rusos y chinos, que comparten frontera con esta región, de la que reciben ingentes suministros energéticos, y que presionaron durante años para que EE UU cerrara las bases aéreas que abrió tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Uzbekistán y Kirguizistán optaron por cerrar dichas bases, lo que supuso un problema logístico para la operación aliada en la vecina Afganistán, y Washington empezó a perder posiciones en la zona, donde recientemente han irrumpido con fuerza Irán y Turquía.
El presidente de EE UU, Barack Obama, logró retener la base de Manás como centro de tránsito aéreo, pero el Gobierno kirguís denunció el acuerdo en 2013.







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