Regresó para celebrar

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1 de noviembre, 2013 - 8:20 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Foto: AFP

Antes del miércoles, la última vez que se había celebrado un Juego 6 de la Serie Mundial en el Fenway Park fue el 21 de octubre de 1975, un día inolvidable en la «Nación Medias Rojas» y para la fanaticada del béisbol en sentido general. Esa noche, luego de tres días de retraso por lluvias, el equipo de Boston por fin se enfrentó a los Rojos de Cincinnati con la tarea de empatar la serie a tres victorias por bando.

Después de una maratónica lucha de dos «pesos pesados» de Grandes Ligas, Cartlon Fisk dio jonrón de oro en el cierre del duodécimo inning frente a Pat Darcy —batazo que dio en el poste de foul del jardín izquierdo— que mantuvo con vida a los bostonianos y obligó un séptimo juego de la serie al día siguiente.

El miércoles, previo al Juego 6 de la Serie Mundial del 2013 entre los Medias Rojas y los Cardenales, el exreceptor Fisk realizó el lanzamiento de honor junto a su compañero de batería en Boston durante muchos años, el derecho cubano Luis Tiant. Fisk, elegido al Salón de la Fama de Cooperstown en el 2000, recordó con cariño aquella noche otoñal de 1975. «Fue un gran juego», dijo el «Pudge» original, ya que Fisk tuvo dicho apodo antes del cátcher boricua Iván Rodríguez.

Una imagen clásica en los anales de los grandes momentos de Series Mundiales es la de Fisk, luego de dar el batazo, tratando de «empujar» el batazo hacia territorio bueno con unos gestos con las manos. Cuando la pelota chocó con el poste de cuadrangular, explotó el público del Fenway Park.

El miércoles, Fisk contó lo que le pasaba por la mente antes de batear en esa entrada número 12 frente al relevo de los Rojos. «Estaba hablando con Freddy (Fred Lynn, Novato del Año y Jugador Más Valioso de la Americana en 1975) en el círculo de espera», relató.

«A lo mejor tenía buena karma, buenos pensamientos o algo. Dije: Freddy, voy a dar un batazo que va a chocar con la pared. Empújame».

«Entonces, él me dijo, ‹Me parece muy bien›. Y después de dos pitcheos de mi turno, la bola le dio al poste.

Cuando conecté el batazo sabía que tenía la altura suficiente y sabía que tenía la distancia, pero no sabía si iba a seguir en territorio bueno. Fue bastante dulce ver que así fue».

Fisk estaba en los primeros años de una carrera de 24 temporadas que lo llevaría a 11 Juegos de Estrellas, el premio al Novato del Año de 1972, un Guante de Oro y tres Bates de Plata con los Medias Rojas y los Medias Blancas.

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