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Foto: Agencias
Lesionado y con dificultades por los dolores en su espalda, Neymar fue a la granja Comary para animar a sus compañeros… y para convertirse en el primer jugador brasileño en hablar ante los medios de comunicación desde la goleada alemán por 7-1.
«Es algo inacreditable e inexplicable. Fue un apagón y después de eso es muy difícil reaccionar», comenzó un Neymar que explicó que «pregunté a los jugadores y ellos, que estaban en el campo, no sabían explicarme qué sucedió. Así que yo tampoco lo sé. Pero sí que todos los que estamos somos merecedores de estar aquí y esta derrota no va a hacer malos jugadores. Yo, por lo menos, estoy orgulloso de mis compañeros».
El 10 brasileño habló también de su admiración y torcida por Messi y del golpe de Zúñiga. «Deseo suerte para los dos equipos, pero voy por mis compañeros Mascherano y Messi. Por la historia de Messi que ya conquistó casi todo en el fútbol, él merece ser campeón. Es un amigo y alguien a quien deseo mucha suerte. Le admiro mucho, en los entrenamientos es posible ver como es diferente y quiero que gane él».
Aunque tal vez las declaraciones que más destacaron fueron las que hacían referencia a su lesión. Neymar, que no pudo reprimir las lágrimas, aseguró que «si hubiera sido dos centímetros más adentro yo estaría aquí en silla de ruedas. Pero ya es pasado y toca seguir adelante. Zúñiga me pidió perdón y ya está. No le guardo rencor».






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