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Foto: Agencias
Después de que el año pasado los Marlins de Miami eran la comiquita de la Liga Nacional, esta temporada comenzaron a hacer bien el trabajo y se han convertido en el equipo que nadie quiere visitar en el fabuloso estadio Marlins Park en la Pequeña Habana de Miami. Los Marlins se están actualmente en la primera posición de la división Este, que comparten con los Nacionales de Washington.
Los de Miami resultaron ser un desastre la temporada anterior perdiendo 100 juegos y viniendo de una reestructuración en gran parte del equipo, incluyendo la salida de el mánager Oswaldo Guillén, nadie creía que la franquicia alzara vuelo. Una de las adquisiciones de este invierno, que ha resultado sumamente valiosa, es la del veterano antesalista Casey McGehee, quien se ha convertido en el hombre grande de los momentos cruciales. McGehee conforma con el poderoso Giancarlo Stanton la dupla más productiva de todas las Grandes Ligas, con 61 carreras remolcadas entre ambos. El propio Stanton ha dado un vuelco de 180 grados en su motivación para jugar al béisbol y encabeza el viejo circuito en jonrones e impulsadas, en un claro signo de madurez deportiva.
Mucho crédito en la mejoría de los peces merece el coach de bateo Frank Menechino, quien ha logrado sumar al cubano Adeiny Hechavarría a la fórmula ofensiva del equipo. Hechavarría, con una defensa notoria, dejó mucho qué desear con su bate la pasada campaña y las recomendaciones de Menechino le han permitido elevar en 60 puntos su average y en casi 70 su promedio de embasamiento en comparación con el 2013.
El cuerpo de relevistas es el lado más débil del elenco, sobre todo por las inconsistencias del veterano dominicano Carlos Mármol y el zurdo Mike Dunn, pero la llegada del jovencito Carter Capps ha traído profundidad al grupo de apagafuegos.

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