El triunfo, el primero de Egipto en una Copa del Mundo, cambió el paisaje del grupo G del Mundial 2026 y dejó tocada a una Nueva Zelanda que había empezado mejor
Egipto despertó a tiempo, castigó tres errores defensivos de Nueva Zelanda y firmó en Vancouver una remontada de valor histórico, un 1-3 construido en la segunda parte con goles de Mostafa Zico, Mohamed Salah y Trezeguet, después de que Finn Surman hubiese adelantado a los oceánicos en el primer cuarto de hora.
El triunfo, el primero de Egipto en una Copa del Mundo, cambió el paisaje del grupo G del Mundial 2026 y dejó tocada a una Nueva Zelanda que empezó mejor, más directa, más agresiva y con más convicción, pero que se fue apagando a medida que el equipo de Hossam Hassan encontró a Salah entre líneas y empezó a hacer daño por los costados.
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A los 13 minutos, Elijah Just obligó a Shoubir a esforzarse con un disparo duro y bajo que el portero egipcio desvió a córner. En la acción siguiente llegó el 1-0. Tim Payne sacó desde la esquina y Finn Surman, libre en el área pequeña, saltó por delante de dos defensores egipcios y cabeceó a la red. Fue un remate perfecto y, también, un error de marcaje evidente.
Egipto acusó el golpe. Mohanad Lashin vio la amarilla en el minuto 16 por una patada alta y Nueva Zelanda pudo ampliar la ventaja poco después, otra vez con Just, cuyo remate encontró una nueva parada de Shoubir. El portero sostuvo a Egipto cuando el partido todavía pertenecía a los kiwis.
La primera parte terminó con dominio egipcio de la posesión, pero con ventaja neozelandesa por su eficacia. Nueva Zelanda había hecho daño cada vez que encontró espacios; Egipto, pese a llegar más, no había logrado precisión en el último pase.
El descanso cambió el partido. Salah tuvo una ocasión clara nada más empezar la segunda mitad, pero Crocombe respondió. Marmoush rozó después el poste con una falta y Nueva Zelanda todavía encontró una oportunidad en otro balón alto, con un cabezazo de McCowatt que Shoubir envió a córner.
Ahí se acabó la resistencia neozelandesa. En el minuto 59, Mohamed Hany subió por la derecha y puso un centro que Mostafa Zico, completamente solo, cabeceó a la red pese al toque de Crocombe. Otro fallo defensivo, esta vez de Nueva Zelanda, abrió la puerta a Egipto.

Ocho minutos después, Salah hizo el 1-2. El capitán egipcio, que llegó al torneo como segundo máximo goleador histórico de su selección según FIFA, con 67 tantos antes del Mundial, recibió dentro del área tras una combinación con Zico y definió raso, con calma, al lado izquierdo del portero.
El gol terminó de romper a Nueva Zelanda. Bazeley movió el banquillo con Ben Old, Jesse Randall y Ryan Thomas, pero Egipto encontró más espacios. En el 81, Salah sacó un córner al primer palo y Trezeguet, que había entrado por Marmoush, cabeceó el 1-3. Fue el tercer gol del partido nacido de un problema de marca en el área.
Nueva Zelanda empujó al final. Francis De Vries colgó balones, Tyler Bindon probó desde fuera y Shoubir volvió a intervenir en el añadido. Egipto incluso pudo ampliar la ventaja con Zizo, que tras superar a la defensa y quebrar a Crocombe, se entretuvo lo suficiente para permitir que el guardameta desviase su tiro a puerta casi vacía con la pierna.
El marcador no se movió más. Egipto celebró una remontada de peso y Nueva Zelanda lamentó haber perdido un partido que empezó en sus manos y que se le escapó por la misma vía por la que lo había abierto: el balón aéreo.
España demostró su poderío goleador en el regreso de Yamal
España cumplió con la reacción prometida al ritmo de Lamine Yamal. Titular y elemento disruptor en una selección española que se reencontró con sí misma. Tras el tropiezo del debut, realizaron cuatro cambios en el 11, golearon por 4-0 a Arabia Saudí para reinvindicarse y miran a los 16vos de final con un horizonte despejado.
Dijo en la víspera del partido Georgios Donis, entrenador de Arabia Saudí, que España era menos España sin Lamine Yamal y Nico Williams en las bandas. Tenía razón. Solo Lamine Yamal, en su primera titularidad, se la dio.
Pero, eso sí, no contó con Mikel Oyarzabal. El delantero de España pasó en seis días de firmar una estadística histórica en lo negativo, al ser contra Cabo Verde el primer jugador registrado desde 1966 que jugaba los primeros 30 minutos de un partido del Mundial sin tocar el balón ni una sola vez, a marcar un doblete.
Lo firmó en sus dos primeros disparos a puerta, en los minuto 21 y 24, para colocarse, junto a Fernando Morientes, con 27, en el séptimo máximo goleador de la historia de España. Actuación que completó con la asistencia a Lamine Yamal para el 1-0 en el minuto 10.

Tres participaciones de gol antes de lo que tardó en tocar un balón frente a Cabo Verde. España carburó y volvió a encontrarse. Los futbolistas, picados por las críticas, salieron al terreno de juego del estadio de Atlanta con ganas de responder sobre el césped. Y lo hicieron.
También un Luis de la Fuente que celebró su cumpleaños con una victoria de la que él no dudaba, nunca duda de los futbolistas con los que ha ganado todo hasta la fecha. Eso sí, con modificaciones en el once titular respecto al debut.
Además de Lamine Yamal, entraron Pedro Porro en el lateral derecho, Álex Baena en banda izquierda y Dani Olmo de enganche. Nombres nuevos, pero también modificaciones en el esquema en busca de la velocidad de balón perdida.
Pedri se juntó con Rodri y vio el fútbol de cara, como en el FC Barcelona. Y fue letal. Su hueco cerca del área lo ocupó un Dani Olmo que aportó frescura entre líneas. Pedro Porro tuvo más soltura en ataque que Marcos Llorente y Álex Baena, a diferencia de Gavi en el debut, abrió el campo por izquierda.
Y por la derecha, el factor diferencial: Lamine Yamal. Tocó cinco balones en los primeros cuatro minutos, en mitad del ruido de una afición entregada al ‘19’ de España. Una entrada de última hora para ver el partido, 1.200 dólares. A muchos les valió la pena por ver a Lamine Yamal en acción.
En cambio, la cara en los rivales era diferente. El miedo se apoderó de ellos.. En su primera acción echó por tierra la ayuda de Salem Aldawsari, quien acabó en el suelo. Imparable.
Diez minutos tardó en abrir el marcador en un gol en el que la selección saudí demostró, a pesar de hacer hincapié durante la semana en la defensa en bloque bajo, que no es Cabo Verde.
Desajustes defensivos en un saque de su propia portería y Lamine Yamal marcó su primer gol en un Mundial en su primera titularidad. Tras la lesión a final de temporada, su presencia en el once se aceleró por la necesidad de los tres puntos y, finalmente, jugó 45 minutos que fueron más que suficientes para que España encarrilase el partido.
Primera parte para Lamine Yamal y sin riesgos. La vista sigue puesta a largo plazo. Tiempo para el debut en un Mundial de Yeremy Pino y para dar minutos a futbolistas que los necesitan en busca de recuperar su mejor versión: Nico Williams y Mikel Merino disputaron la última media hora.
Antes, España volvió a marcar, pero el gol no llevó el nombre de ningún futbolista de Luis de la Fuente y sí el de un Hassan Altambakti que introdujo el balón en su portería en un rebote provocado por un disparo de Marc Cucurella. Segundo gol de córner para España. La pizarra también funcionó.
Todo le salió de cara a España. Solo faltó que Ferran Torres se reencontrará con el gol, que le volvió a ser esquivo, como contra Cabo Verde. Esta vez, por fuera de juego en el 92 tras una segunda parte de gestión de esfuerzos.
La mente, en el último compromiso del grupo, el día 26 contra Uruguay, al que llegará lanzada dejando atrás las dudas iniciales. «Queremos que el balón corra mucho y ser nosotros otra vez», dijo Luis de la Fuente antes del partido. Objetivo conseguido.
Irán aguantó los ataques de Bélgica y definirán su camino en la última jornada
Las selecciones de Irán y Bélgica se jugarán el pase a los dieciseisavos de final del Mundial 2026 en la tercera y última jornada de la fase de grupos tras firmar este domingo un agónico empate a cero que mantiene el suspenso.
El encuentro se disputó muy parejo entre ambos, aunque Bélgica registró el monopolio de la pelota, un dominio que se reflejó en una circulación constante de más de 300 pases otorgados en los primeros 45 minutos de juego, en comparación con los 50 realizados por el conjunto persa.
Estas estadísticas respaldan el planteamiento del conocido como Team Melli, que abandonó por completo la posesión de balón para encerrarse atrás y apostar por un contragolpe aislado ante el asedio belga.

Irán salió al terreno con una sólida defensa compuesta por cinco jugadores que no dejaron apenas huecos libres y dejaron toda la responsabilidad de gol en la estrella del equipo, Medhi Taremi.
Y lo cierto es que funcionó, sobre todo en la primera parte en la que los belgas atacaron con fuerza y lograron despejar dos ocasiones claras que pudieron haberle otorgado la ventaja al conjunto europeo casi en los primeros compases.
Por su parte, Irán casi logra adelantarse al marcador con un disparo de Taremi en el minuto 25 que entró a portería pero que finalmente, quedó anulado por fuera de juego.
Ambos equipos marcharon al descanso con el marcador a cero y volvieron con el compromiso de encarar el duelo a su favor. En caso de encasillar un punto cada uno, el resultado los mantendrá a ambos en la carrera por la clasificación, pero traslada buena parte de la obligación a ganar al último partido.
La expulsión de Nathan Ngoy hizo tambalear las filas belgas. Con un jugador menos, el equipo veía peligrar su posición de dominio mientras los persas aprovechaban la ventaja para atacar con fuerza.
Las tornas cambiaron, con un Team Melli que pasó de defender a ocupar del medio campo hacia delante, obligado al técnico Rudy García, en un intento por asegurar como mínimo, el empate, a realizar cambios destinados a reforzar el sistema defensivo.
El sorpresivo rendimiento de la selección de Bélgica ha sacudido las expectativas del torneo, pues a pesar de que los pronósticos previos lo situaban como el favorito, el encuentro se desarrolló bajo una paridad casi absoluta, confirmando las previsiones de un choque muy disputado para ambos combinados.
Ambos dependerán del desenlace partido que se disputa este domingo entre Egipto y Nueva Zelanda, con un punto cada uno también, para definir sus opciones reales de clasificación.
Cabo Verde sigue haciendo historia tras empatar con Uruguay
La selección de Cabo Verde le plantó cara este domingo a Uruguay y le sacó un empate 2-2 al término del partido por la segunda jornada del Grupo H del Mundial 2026 que se jugó en Miami.
Los caboverdianos se fueron en ventaja en el minuto 21 gracias a un gol de Kevin Pina, el primero de ese equipo africano en mundiales.
Por otro lado, Uruguay está en problemas. Si el empate contra Arabia Saudí pudo considerarse una sorpresa, el 2 a 2 contra Cabo Verde dejó de serlo, y le obliga a ganar a España en el último partido de la fase de grupos para alcanzar los dieciseisavos de final en la Copa del Mundo 2026.
La imagen volvió a ser más bien pobre, y dos centros rematados a puerta por Maxi Araujo y Agustín Canobbio, fueron la conclusión más positiva de una selección que durante toda la semana aseguró haber aprendido de la primera mitad contra los saudíes.
Pero los errores se pagan caro en el Mundial, y una barrera que se abrió adelantó a Cabo Verde con su primer tanto conseguido en los mundiales, y una pérdida de balón de Mathías Olivera combinado con una mala salida de Fernando Muslera dio lugar al segundo tanto caboverdiano.

Uruguay llega a la última jornada con 2 puntos y como tercero de grupo. Una victoria contra España le permitiría aspirar al primer puesto, pero un empate lo dejaría en manos del resto de terceros de grupo, y una derrota lo eliminaría matemáticamente.
El partido de Uruguay recordó desde el primer instante al de Arabia Saudí, y se convirtió en ‘deja vu’ cuando los africanos se adelantaron a los veinte minutos.
Un trallazo desde 30 metros de Kevin Pina que pasó por en medio de la barrera, no dio posibilidades a Fernando Muslera, hoy convertido en el uruguayo con más partidos mundialistas al disputar su 18º encuentro, desempatando con Edinson Cavani.
Uruguay sufrió el golpe y estuvo a punto de ceder el segundo tras una pérdida de balón en la salida, pero Gilson Benmichol se lió con el balón en las piernas y perdió la posesión cuando ya pisaba el área.
El delantero era el jugador más liberado de Cabo Verde en defensa, encerrado de nuevo atrás como contra España, aunque en Miami mostró más colmillo en los contragolpes.
Todo este espectáculo fue seguido desde la grada por la madre de ‘Vozinha’, el guardameta caboverdiano convertido en héroe contra España, que asistió hoy al partido tras perderse el debut contra España por problemas con el visado.
Sin embargo, no disfrutó de una parada de su hijo en todo el partido. Uruguay terminó el encuentro con dos tiros a puertas, pero ambos acabaron en gol en la primera mitad.
Primero llegó el empate de Araújo, que cazó el rechace de un remate al palo de un defensa caboverdiano, y el extremo prolongó otro centro en el descuento que empujó Agustín Canobbio a la red.
Todo podría hacer pensar que la selección sudamericana buscaría ampliar la diferencia una vez solventado el golpe, buscando ampliar la diferencia de goles de cara al último encuentro contra España, quien antes ganó por 4 a 0 a Arabia Saudí.
Pero faltaba la voracidad de Luis Suárez, quien seguía el partido desde la grada, y Uruguay volvió a dar vida a Cabo Verde tras una pérdida de balón de Olivera y una mala salida de Muslera. Helio Varela se adelantó al guardameta y puso el 2 a 2 a puerta vacía.
Los chispazos de Uruguay estuvieron cerca de funcionarle de nuevo cuando anotó el tercero a la salida de un saque de esquina. El estadio lo celebró por todo lo alto, pero acabo bajando los brazos tras un fuera de juego milimétrico del lanzador que fue necesario que revisara el VAR con detalle.
En previsión de la tercera jornada contra España, el empate no era bueno para Uruguay, y así lo dejó claro Marcelo Bielsa cuando dio entrada a Darwin Núñez y Nicolás de la Cruz aprovechando la pausa de hidratación que ayer criticó en rueda de prensa por cortar el ritmo.
Un tiempo muerto improvisado que dio lugar a la versión más ofensiva de Uruguay en todo el partido.
‘La Celeste’ se volcó en el área de Cabo Verde, ya completamente encerrado en su área, y entre los defensas y ‘Vozinha’ se encargaron de alejar cada uno de los centros rasos y por alto con los que Uruguay comenzó a bombardearlos.
Valverde rozó la épica con un tiro potente desde la frontal, y Canobbio dispuso de un mano a mano con todo el campo por delante en el descuento, pero Uruguay se estremeció cuando un contragolpe caboverdiano acabó con una caída de Da Costa en el área que asustó con ser penalti.
Esta vez no hizo falta un milagro de ‘Vozinha’ para arrancar un punto. Cabo Verde lo hizo a su manera y llega invicta a la tercera y última jornada, donde se jugará el pase con Arabia Saudí.







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