Dirigencia deportiva también está de cama

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29 de julio, 2014 - 1:06 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Foto:Ana Elisa Moreno

La dirigencia deportiva del estado Zulia dista mucho de alcanzar méritos como lo lograron las generaciones de 40 años atrás. Esto se desprende de la desilusión con la que los actuales hombres y mujeres que dirigen el deporte regional observan el ambiente.

Egda Martínez, primera mujer que ocupó la presidencia del Béisbol Menor del estado, alcanzó grandes éxitos basada en la autogestión y en la seriedad y honestidad con que se manejaron los intereses de la pelota menor en el estado.

Para Egda, ser dirigente significaba un sacrificio enorme, y en la actualidad- asegura, la situación se hace más difícil aún porque el estado no se preocupa por quienes dirigen la actividad en el estado.

Para Franklyn García la primera huelga deportiva que se produjo en el estado en 1968 fue la gran gesta de la dirigencia regional

«De no haberse dado ese movimiento encabezado por Amílcar Mestre Ochoa, presidente del softbol, Robinson Aguirre, titular del softbol y otros dirigentes, la construcción del polideportivo no hubiera sido posible.

Declararse en huelga fue el incentivo para que las obras se concluyeran y se pudieran efectuar los IV Juegos Deportivos Nacional y posteriormente los Bolivarianos.

Así como no hay incentivos para los dirigentes, que deben hacer el trabajo que compete al Irdez, como lo es procurara el bienestar social del atleta y del mismo dirigente, por el contrario, la participación del estado se limita a las competencias nacionales.

El dirigente deportivo desatiende a su familia —aseguró César Lugo Villasmil— extitular de la lucha. «Cuando debe viajar y estar fuera de su hogar y no recibe ningún tipo de apoyo a cambio, muchas familias se vieron perjudicadas por esas ausencias prolongadas fuera del hogar», aseguró.

Orlando Bohórquez, periodista deportivo de la vieja escuela, sostiene que el periodismo combativo de años atrás, también se dejó de practicar y eso ayudó a que el desamparo del deporte fuera mayor. La denuncia —dijo—, obligaba al IND de aquel entonces a mejorara las cosas.

Sostuvo que antes no había becas estudiantiles, pero que a cambio de eso los a-tletas más destacados eran absorbidos por el Instituto y pasaban a su nómina con lo que venían a solventar sus problemas económicos.,
La gran mayoría de esos entrenadores aún están por allí tratando de mantener vivo al deporte. No hay ni un solo entrenador que haya salido de la universidad y que le preste servicios al estado, ello prefiere las escuelas privadas porque está mejor amparado.

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