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Foto: Agencias
Oscar De La Hoya vio como Bernard Hopkins, uno de sus mejores amigos, cayó a lona y lo duro que continuó batallando durante el combate que perdió por decisión unánime contra Sergey Kovalez el sábado por la noche.
Mientras pasaba cada round y se aproximaba el 12 y último de la noche en el Boardwalk Hall de Atlantic City, Nueva Jersey, el presidente de Golden Boy Promotions se imaginó que ‹El Extraterrestre› tenía en sí mismo los medios para buscar la manera de sacar una inesperada victoria con un sólo golpe.
«Sí vi a Bernard Hopkins tener dificultades porque enfrentaba a un tipo serio, pero todavía sentía que estaba en control», dijo De La Hoya. Como la mayoría de las ocho mil 545 personas que se dieron cita para respaldar el que probablemente fue el último combate profesional de Hopkins, De La Hoya no estuvo preparado para darle una despedida a una de las figuras más llamativas y controversiales que se haya puesto los guantes, enfrentándose ante cualquier rival que el boxeo le propuso sobre la mesa. El ex campeón mundialista anhela ver a su amigo una vez más en el cuadrilátero, pero con la idea que haga una transición de peso Semipesado a peso Mediano ante el mexicano Julio César Chávez Jr. o el kazajo invicto Gennady «GGG» Golovkin.

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