Un partido sin público debido a la pandemia que quedó 3 -1

¡Clásico en el Camp Nou! El Barça cayó ante el Real Madrid

Barça
24 de octubre, 2020 - 10:52 am
Agencias

La crisis institucional del Barça y la deportiva del Madrid se cruzaron en un Camp Nou sin público

El Barça y el Madrid se citaron este sábado en el clásico de la mascarilla (Camp Nou, 16.00 Movistar). A ninguno le convenía precisamente abrir la boca, tenían poco de qué presumir, condicionados los azulgrana por la tormenta institucional y los blancos por la crisis deportiva, y a los aficionados les está prohibida la entrada al estadio, y también a los bares y restaurantes por el efecto contaminante de la covid-19. Una desagradable novedad cuando se cumplen 20 años del atronador regreso de Figo al Camp Nou.

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Un partido con muchas expectativas que terminó con un 1 – 3 a favor del Real Madrid.

El primer gol del partido lo marcó el Real Madrid 1. Federico Valverde (Real Madrid) remate con la derecha desde el centro del área a la escuadra izquierda. Asistencia de Karim Benzema después de un pase en profundidad. Al minuto 5.

Al minuto 8 Ansu Fati anotó el gol del empate para el  Barcelona, un remate con la derecha desde muy cerca por el lado derecho de la portería. Asistencia de Jordi Alba.

El primer tiempo quedó 1-1.

Sergio Ramos al minuto  63 hizo el segundo gol del Real Madrid y le dio ventaja al equipo.  Convirtió el penalti remate con la derecha por bajo, junto al palo izquierdo.

El tercer gol del Real Madrid lo anotó Luka Modric; remate con la derecha desde el centro del área al centro de la portería. Asistencia de Rodrygo. Al minuto 90.

De esta forma sentenció la derrota del Barça en este encuentro de la Liga de Campeones.

 

Barça vs. Real Madrid: Sin jugador número 12

“Nos faltará el jugador número 12”, resumió Koeman, quien debió elegir bien a los acompañantes del 10, que no marca en el clásico desde mayo de 2018 después de contar hasta 26 goles en 44 partidos, aliviado en cambio por recuperar a su socio Jordi Alba.

Aunque le falta continuidad, para jugar a las revoluciones deseadas, el técnico está encantado con la energía y ambición que desprende su equipo, consciente en cualquier caso de que para ganar confianza no hay nada mejor que derrotar al Madrid. “Es algo más”, precisó para después matizar que el resultado acostumbra a depender de “los detalles” con independencia de que se juegue en Barcelona o Madrid.

Koeman, idolatrado por el gol de Wembley, debió estar más tranquilo que Zidane, entronizado por su tanto en Glasgow. Las sonrojantes derrotas seguidas ante el Cádiz y el Shakhtar, ambas en cancha madridista, han dejado al entrenador en una situación incómoda antes de acudir a un estadio fetiche como el Camp Nou.

El francés construyó su leyenda como técnico a partir del 1-2 alcanzado en 2016 en el estadio azulgrana, un campo en el que no ha perdido desde entonces y que acostumbra a estimular al equipo blanco de la misma manera que los azulgrana responden mejor en el Bernabéu. Zidane mantiene la esperanza de que sus jugadores reaccionarán desde que ha recuperado al capitán Sergio Ramos. A veces parece que la fuerza del Madrid depende de la presencia o ausencia del central de Camas. A sus 34 años, Ramos es la referencia del Madrid de la misma manera que Messi lo es del Barça cuando ha cumplido los 33.

Animados por la perseverancia de los veteranos y las buenas condiciones de los jóvenes, muy distinguidos últimamente en el Barça por el impacto de Ansu Fati y Pedri, a los dos equipos le preocupan la clase media de sus plantillas y los fichajes: Hazard no acaba de encontrarse bien y Odegaard no jugará en el Camp Nou. Tampoco Dembélé, Coutinho y Griezmann han logrado cubrir de momento el hueco dejado por Neymar en el Barcelona.

Han mejorado de todas maneras sus variantes ofensivas a partir del 4-2-3-1 y se mantienen sus desajustes defensivos porque el doble pivote todavía no mezcla bien y le faltan un central y un lateral para cerrar mejor a la espera de que se recupere Ter Stegen. Y al Madrid, equipo indesmayable, le ha dado un ataque de pereza o desgana, y dejó de ser el grupo impermeable cuya solidez le permitió administrar los pocos goles que marcó el año pasado para ganar LaLiga.

A los dos le han perdido el respeto los rivales; ahora falta ver cómo se tratan entre ellos en el silenciado Camp Nou. No son días para la grandilocuencia sino para el álbum de cromos y el ruido enlatado, como si cualquier tiempo pasado hubiera sido mejor, contaminado el fútbol por la covid-19.

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