
Foto: Referencial
Las denuncias van y vienen. En el hipódromo de Santa Rita hay alojados más de trescientos cincuenta ejemplares purasangre de carreras y según nuestros informantes, cuatro de ellos han muerto por falta de alimentación y cada día aumenta el número de ejemplares desnutridos que no tienen fuerza ni para caminar en sus pesebres.
La ley los protege
El artículo 332 del Reglamento Nacional de Carreras vigente señala lo siguiente: Si la falta de cuido o alimentación de los ejemplares proviene del incumplimiento de las obligaciones del o de los propietarios, el entrenador está obligado a comunicar de inmediato esa anormalidad a la Dirección General Sectorial e Actividades Hípicas, a fin de dejar a salvo su responsabilidad y de que se tomen las medidas que el caso requiera. La omisión de esta participación será penada por dichas autoridades con suspensión temporal de sus actividades. Lo cierto es que ni entrenadores ni propietarios dan señales de vida y los animales están prácticamente abandonados. Resguardamos, en honor al Código de Ética del Periodista, la identidad de nuestros informantes, trabajadores del INH quienes no ocultan que están realmente alarmados por la forma cómo se viene manejando tan triste espectáculo.
Mucha gente se va
El viernes pasado se generó una manifestación de los obreros del hipódromo de Santa Rita, quienes por alguna vía se enteraron que a partir del 15 de abril serán despedidos el 75% de ellos, dejando una poca cantidad de trabajadores para que se encargue del mantenimiento de las áreas del óvalo regional. Los primeros despedidos fueron los abogados que conformaban el cuerpo de comisarios, autoridades únicas los días de carrera y un grupo de caballerizos que aceptó renunciar y aceptar la mitad de la indemnización y según trascendió, muchos se dedicaron al «bachaqueo» con el dinero obtenido.
Algunos caballerizos, están recibiendo su sueldo directamente del INH, ya que los propietarios se han desatendido del problema, al extremo de que no están surtiendo de alimentos a sus ejemplares, lo que según las leyes de protección al animal, pudieran ser condenados a prisión por dejar morir de hambre a esos costosos animales.
La inflación se suma al problema
Las empresas agropecuarias, ubicadas en la Lara y Zulia, están vendiendo a precios exorbitantes el saco de alimentos para animales, cuyo precio oscila entre 4 y 5 mil bolívares. Como quiera que no hay carreras y en consecuencias tampoco premios, los propietarios decidieron pasarle sus propiedades, en este caso los animales, al INH para que este se encargue de alimentar a los mismos.
Desde La Rinconada tampoco ayudan
Para agravar más la situación las órdenes dadas desde La Rinconada es impedir la salida de ejemplares de Sana Rita, lo que indica que prefieren que estos se mueran de hambre como está sucediendo. Cuando se esperaba una rueda de prensa para explicar la situación, por el contrario, el silencio sobre el asunto se hace mortal para los purasangre alojados en el óvalo de Santa Rita.







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