A ponerse las pilas

15 de junio, 2015 - 6:01 pm
Redacción Diario Qué Pasa


Foto: Agencias


Los directivos de la Pequeñas Ligas de Venezuela no solo respiraron profundo, sino que lograron por fin dormir tranquilos, luego de que la Gobernación del estado decidió aportar todo lo requerido para que el equipo juvenil pueda asistir al compromiso anual, como lo es el campeonato Latinoamericano de Pequeñas Ligas.

Solventado el gravísimo problema, llegó entonces la hora de ponerse las pilas y reestructurar el equipo de trabajo para evitar que todos los años no les quede otra alternativa que comenzar el peregrinaje de pedir ayuda ante todas las dependencias oficiales y empresas privadas. Años atrás el recurso estaba, pero en menos intensidad, ya que las campañas de recolección de fondos hacia que al momento de viajar se contara con una buena cantidad de dinero, que permitía que los aportes del Gobierno de turno no fuera tan elevado.

Es hora de actuar

Pero 60 años después es hora de ponerse las pilas. Reactiven la Sociedad de Amigos de las Pequeñas Ligas y una vez logrado esta obligatorio paso, dedíquense a las campaña anuales de recolección de fondos, para contar con fondos a la hora que estos sean requeridos. No olvide anuales que requieren de una buena cantidad de dinero y cómo se sabe adquirir dólares no es asunto de soplar y hacer botellas.

La incorporación de nuevo miembros de las Pequeñas Ligas. Rescatar a muchos de los que se fueron disgustados y formar además nuevos dirigentes también se hace necesario.  Ya no están los Robinson Aguirre, Gilberto Ocando y otros más que batallaron arduamente para ello.

Un gran descuido

Se descuido el contacto con la empresa privada y eso también ayudó a que la situación se hiciera más precaria.
Y corresponde a los padres tomar la iniciativa. Alguno, y eso es vox pópuli, han sido capaces de todo con tal de que su representado forme parte de las selecciones. Lo que hacen para que eso se les dé, debe convertirse en un aporte directo a las Pequeñas Ligas, así su hijo sea seleccionado o no.

Pero por encima de todas las cosas, hay una decisión que se debe tomar de inmediato. Concientizar a los padres que no todos los jugadores de Pequeñas Ligas mañana serán Grandes Ligas, que entiendan que el beisbol es un juego y que los niños deben disfrutarlo. Si Dios quiere que se destaquen, así será, pero evítenle la frustración, el  traumatizarse por no alcanzar ese objetivo.

Las pilas también están caras señores, pero ustedes verán. Búsquenla y pónganselas si es que de verdad quieren salvar al más prestigioso movimiento que tiene el deporte venezolano: Las Pequeñas Ligas de Venezuela.

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