Música para la vida: ¿Qué es un tenor?

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7 de septiembre, 2014 - 2:47 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Al escuchar la palabra tenor inmediatamente la asociamos a un cantante de ópera como el caraqueño Alfredo Sadel, el zuliano Jorge Quintero, el español Plácido Domingo, el italiano Luciano Pavarotti (entre otros muchos).

Sin embargo, tenor, en palabras sencillas, significa la tesitura vocal que posee el hombre. Es el rango o extensión donde se puede tener un desempeño vocal óptimo.

Existen cantantes populares en diversos géneros musicales que tienen tesitura de tenor. Por ejemplo los grandes vocalistas zulianos Argenis Carruyo y Ricardo Montaner. Pero una referencia extraordinaria y digna de destacar de un tenor —que no es cantante de ópera— es don Mario Suárez, el máximo intérprete de la canción venezolana.

Hoy día  y para  sus 88 años de edad, increíblemente conserva, al hablar y al cantar, esa preciosa musicalidad que tantos triunfos le ha dado a Venezuela. Es un ícono, un héroe del canto y orgullo de nuestro pentagrama nacional e internacional. Un sabio de la técnica vocal pues en su juventud y sus inicios en los escenarios siempre se preocupó por estudiar el fenómeno de la fonación. Lo que le permitió actuar al lado de luminarias de la época en los años 40 y 50 como Libertad Lamarque, don Pedro Vargas, Juan Arvizu, Marco Antonio Muñiz y Néstor Chaires.

Pero la obra musical de Don Mario Suárez en más de 70 años de carrera artística no se limitó a impulsar sus boleros y sus canciones venezolanas. Pienso que es el único artista latinoamericano que apadrinó y promovió las carreras musicales de más de 120 ahijados entre los que se cuentan: Alfredo Sadel, Héctor Cabrera, Lila Morillo, Mayra Martí y otros a lo largo y ancho de nuestra geografía nacional.

A todos nos transmitió las técnicas aprendidas en tantos años como un noble, desprendido y amoroso maestro. Siempre pendiente de una afinación óptima y una respiración adecuada para el canto. Insistía en cuidar los detalles de articulación para lograr una dicción clara y muy estética, llevar una vida muy sana y sobre todas las cosas, amar profundamente a nuestra hermosa Venezuela, sus autores y compositores, sus músicos e intérpretes.

Hay casos de personas que tienen la pedagogía y la habilidad para enseñar sin haber ido a una universidad. Don Mario Suárez, Alfredo Sadel y Héctor Cabrera ostentaban estas destrezas y sembraron su sapiencia musical y vocal en muchos artistas.

Dios y el destino me permitieron compartir escena con estos tres fenómenos del canto en los años 80. Pero en 1988 cuando el maestro Sadel se enfermó con un cáncer terrible, sintió y asumió con valentía que pronto cambiaría de paisaje musical y nos encomendó una misión de mucha responsabilidad, amor y dedicación: continuar su ejemplo de lucha y enseñanza para los niños y jóvenes que tuvieran aptitudes para el fascinante, sano y hermoso mundo de la música. Y a eso estamos dedicados con el alma, vida y corazón.
Hasta el próximo domingo con el favor de Dios, respetados lectores. Un simple hasta luego.

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