Su nombre artístico, Alfredo Sadel, surgió de la combinación de Sánchez con Gardel
El 28 de junio de 1989, falleció Manuel Alfredo Sánchez Luna, mejor conocido como Alfredo Sadel, quien ha sido considerado el cantante popular y lírico más importante en toda la historia musical de Venezuela.
Publicaciones sobre el fallecimiento del destacado interprete refieren que a Sadel lo aquejaba un cáncer óseo, que le causó la muerte a la edad de 59 años, con más de 2 mil canciones grabadas, y una impecable actuación nacional e internacional.
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Su partida coincidió con el Día Nacional del Teatro, por lo que fueron suspendidos los actos alusivos a ese día, además se decretaron dos días de duelo y fue declarado Post Mortem
«Hijo Ilustre de la Ciudad de Caracas»
Para el momento de su entierro una multitud conmovida lo acompañó, recorriendo la ciudad hasta la gobernación de Caracas.
Llenó de múltiples satisfacciones a su país, no solo como cantante sino por sus destacadas intervenciones en el cine. Alfredo Sadel, también llamado «El Tenor Favorito de Venezuela», por su condición de cantante universal, constantemente era solicitado para actuar en otros países, y es así como aprovechó tal circunstancia para colaborar con la resistencia que, para aquel tiempo, luchaba contra la dictadura de Marco Pérez Jiménez. Se le consideraba el enlace perfecto con la resistencia interna y la del exilio para que se implementaran las estrategias a seguir en contra del gobierno opresor.
En 1957, retando a la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez, estrenó en el Show de Víctor Saume, el bolero Escríbeme, de Guillermo Castillo Bustamante, preso político de la dictadura perezjimenista que se convirtió en himno para los prisioneros del régimen. Emblema de la libertad. Escríbeme dibuja el anhelo de los presos políticos de recibir cartas de amores, familiares y amigos.

En 1961 Sadel se casó en el Palacio de Miraflores con Rosita, una de las hijas del fundador de Acción Democrática, Valmore Rodríguez y sus padrinos fueron el ex presidente y novelista Rómulo Gallegos, autor de Doña Bárbara y el entonces presidente Rómulo Betancourt, quien decidió la boda en el Palacio de Miraflores por los acontecimientos políticos que sacudían al país. Casualmente, conoció a quien sería su esposa en Nueva York en momentos que servía de enlace con los exiliados, que ya comentamos.
Innumerables giras por el mundo entero lo hicieron embajador musical de Venezuela.
Nació en la parroquia San Juan de Caracas, el 22 de febrero de 1930. Hizo estudios en la Escuela Superior de Santa Capilla, dirigida por el maestro Sojo. Allí estudió teoría y solfeo, armonía, piano y canto. Trabajó como asistente de Carlos Cruz Diez en la agencia de publicidad McCann Erickson, donde dibujaba y elaboraba avisos de prensa.
Su nombre artístico, Alfredo Sadel, surgió de la combinación de Sánchez con Gardel.
El recuerdo de su última presentación seguía fresco en la memoria de sus admiradores.
Los huesos de aquel ídolo de generaciones ardían debilitados por un cáncer que no lo apartó de los escenarios. A escasos 35 días de su muerte cantó acompañado por la Orquesta Sinfónica de Venezuela:
– «¿Saben porque estoy aquí? -pregunta desde su silla de ruedas y se le quiebra la voz: Quería verlos».
Con éstas palabras, inició el concierto, ¿Acaso presentía ya que la muerte vendría a buscarlo solo un mes después?







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