París — El presidente de Francia, François Hollande, se vio obligado ayer a enterrar la reforma constitucional antiterrorista anunciada tras los ataques yihadistas de mediados de noviembre en París ante la falta de consenso parlamentario.
En una comparecencia de apenas cinco minutos, y tras haberse reunido con los máximos representantes de la Asamblea Nacional y el Senado, el socialista Claude Bartolone y el conservador Gérard Larcher, respectivamente, admitió que no vislumbraba un compromiso y decidió dar por cerrado el debate.
«Constato también que una parte de la oposición es hostil a toda revisión constitucional, sea sobre el estado de emergencia o incluso sobre la independencia de la magistratura. Deploro profundamente esta actitud, porque en las actuales circunstancias, que son graves, debemos hacer todo para evitar las divisiones», dijo.






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