Por el Soc. Enrique Parra
El Comandante Presidente Hugo Chávez con profunda convicción, liderazgo y voz política destacada entre las naciones, enarboló las banderas de la geopolítica pluripolar y multicéntrica cómo base fundamental para la construcción de un mundo distinto, al que prevalece desde elites de poder que imponen la injusticia, el caos y la destrucción planetaria.
Se trata del nuevo mundo dónde cohabiten nuevos polos de poder, capaces de proscribir la perniciosa hegemonía unipolar, regida por el imperialismo norteamericano.
Para ello es necesaria la condición política estratégica determinada por el reconocimiento, dignidad, equidad, solidaridad y justicia social entre los pueblos, además, del establecimiento de principios políticos, sociales, económicos, financieros y comerciales soportados en el Derecho Internacional activo y respetado como garantía de paz y bienestar social.
Es el mundo alternativo al actual trastorno internacional inducido por el hegemón, el cual se vislumbra con nitidez en el desarrollo político, económico, financiero, industrial y militar de países que están resueltos a avanzar y están avanzando hacia la instauración de una nueva humanidad socializada en la moral y la ética, en la que se afiancen los ciudadanos y ciudadanas de la nueva sociedad.
De modo que insurja una humanidad de paz, que reivindique la profundización del diálogo fraterno, la autodeterminación de los pueblos, el respeto a libertad de pensamiento y el intercambio complementario de la ciencia y la tecnología, orientado al desarrollo integral de las múltiples y distintas sociedades devastadas, empobrecidas y desesperanzadas.
Hoy por hoy Venezuela, como lo planteó y lo legó el Comandante Chávez, protagoniza junto a otras grandes naciones en la vanguardia, la construcción del nuevo mundo, de la nueva humanidad, del nuevo hombre como opción a la vida ante la tierra arrasada con que amenaza el belicismo nuclear, blandido por quienes inescrupulosamente apuestan al poder omnímodo sobre la tierra.
ENTREVEO N° 103







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