Opinión

Doctor Jorge Rodríguez: Todo no se vale

Leocenis García
7 de octubre, 2021 - 1:40 pm
Leocenis García

Leocenis García

Doctor Jorge Rodríguez, le escribo con el respeto con el cual siempre me he dirigido a usted, dejando por sentado las diferencias ideológicas y las marcadas diferencias políticas. Pero, recordando siempre que, la política, es el ejercicio de volver a tejer, lo que siempre puede volver a hacerse.

Por ser usted psiquiatra, debe conocer  de sobra una mente tan inquieta como la de Nietzsche el filosofo.

Hay una frase de el, que siempre me ha retumbando la mente, sobre todo en estos tiempos donde la cordialidad cívica, la razón, la palabra, el honor, valores que deberían ser pilar de la política, son sepultados.

La frase en cuestión es: Dios ha muerto.

Esta frase de Nietzsche se encuentra en un manuscrito titulado El Hombre Loco. Dicho hombre, frenético o loco,  no dejaba de gritar: «¡Busco a Dios!» Los descreídos, mirándose con sorna entre sí, se decían: «¿Se ha perdido?» «¿Se ha extraviado?». Y agregaban: «Se habrá ocultado». «O tendrá miedo». «Acaso se habrá embarcado o emigrado». Y las carcajadas seguían.

El loco no gustó de esas burlas y, precipitándose entre ellos, les espetó: «¿Qué ha sido de Dios?» y fulminándolos con la mirada agregó: «Os lo voy a decir. Lo hemos matado. Vosotros y yo lo hemos matado. Hemos dejado esta tierra sin su sol, sin su orden, sin quién pueda conducirla… ¿Hemos vaciado el mar? Vagamos como a través de una nada infinita».

Sin animo de mudar estas líneas a una clase de religión, huelga decir que este país, nuestro  país, sucumbe ante las circunstancias. La moral, la ética, la ley, están ahora asfixiadas en manos de sus captores, los señores del abuso, la trampa, y  la venganza, porque así lo demandan las hordas.

Como sabe, estoy inhabilitado sin ser funcionario público. Parafraseando a Nietzsche afirmo: La ley ha muerto, el derecho  ha muerto. La justicia  es expulsada de los tribunales, la toga y el birrete es bajado del madero, echado fuera de las Plazas y de los Museos. Esa misma sociedad convertida en su verdugo al grito de «ya no te necesitamos Ley», idolatra el abuso, la triquiñuela, mete los movimientos que pregonan ideas aviesamente opuestas a la al respeto a la norma, o ponen la trampa como algo normal y accesible.

Es lo que en suma, el Cardenal  Ratzinger en la misa anterior al cónclave que lo elegiría Papa, definió como: «una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja sólo como medida última al propio yo y sus apetencias».

El relativismo abandona la posibilidad del diálogo para alcanzar una verdad común sobre la que construir la convivencia humana, el desarrollo como personas y como sociedad, e introduce una dictadura, la del propio yo y sus apetencias. Es decir, la ley no existe, la moral no existe, el valor no existe, la verdad no existe, todo es manejable, todo es transformable, en consecuencia Dios no existe. La ley no existe.

Lo que es peor, se personaliza el orden y se le hace depender de la voluntad arbitraria de quien gobierna, bajo paradigmas «relativos»  chocantes e incluso impresentables.

Así el poder  actúa legibus solutus, libre de ataduras legales y por sobre una sociedad sirviente, fracturada alrededor de intereses primarios y locales. Y dentro de tal entorno piensa que los hombres, sus gobernados, no están preparados para la ley sin ataduras. Son como niños e ignorantes. No tienen otra opción que confiar sus libertades a manos de las circunstancias

El poder, la fuerza, la soberbia, rigen la sociedad. Esto siempre se produce en perjuicio de los más débiles, de los que tienen menos recursos. Es lo que el Papa Francisco llama la sociedad del descarte.

Al final, es la imposición de unos sobre otros. En un contexto relativista no impera la tolerancia, sino que se impone el más fuerte… se destruye esa red de contención que son los derechos humanos universales, las verdades comunes.

He aquí una víctima.

Mensaje a García: No maten el mensajero.

Leocenis García

Presidente del Grupo 6to. Poder
(Diario 6to. Poder, El Comercio, Revista Usex, 6to .Poder Radio)
Caracas-Venezuela
0212-793.54.18
0212-793.27.73

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