Por Dirwings Arrieta
Las elecciones presidenciales en Estados Unidos, ya sea que el resultado hubiera favorecido a Kamala Harris o a Donald Trump, tal como sucedió, no alterará la esencia del imperialismo estadounidense. La realidad es que, independientemente de quién se siente en la Casa Blanca, los intereses de Venezuela y de aquellos países que anhelan la autodeterminación seguirán siendo vulnerables ante un comportamiento hegemónico que se perpetúa con cada administración.
La historia nos ha demostrado que la política exterior de EE.UU. está marcada por la pretensión de ser el «policía del mundo». Esta postura no solo ignora la soberanía de otras naciones, sino que también juega con sus destinos en función de intereses geopolíticos que, a menudo, no tienen en cuenta el bienestar de los pueblos que dice defender. Tanto el partido demócrata como el republicano, aunque puedan presentar matices en su retórica y estilo, comparten un enfoque que prioriza la influencia estadounidense sobre la autodeterminación de otras naciones.
La Revolución Bolivariana, con su legado de lucha por la soberanía y la justicia social, se mantiene atenta a los movimientos del imperio.
La percepción de que la intervención estadounidense es una solución a los problemas internos de otros países es un error que se repite cíclicamente.
La autodeterminación es un principio fundamental que debería ser respetado por todas las naciones. Sin embargo, el comportamiento imperial de EE. UU. ha demostrado que este respeto es selectivo. Mientras los pueblos luchan por su libertad y dignidad, las decisiones que se toman en Washington siguen afectando sus vidas de manera directa. Es oportuno destacar que , la diplomacia de paz liderada por el presidente Nicolás Maduro y la Revolución Bolivariana, se mantiene firme en su defensa de los intereses de la nación, preparada para enfrentar cualquier embestida que busque socavar su soberanía.
Es crucial que los países del mundo que desean ser libres y justos se unan en la defensa de sus derechos. La lucha por la autodeterminación no debe ser vista como un acto de resistencia aislado, sino como parte de un movimiento global que desafía el imperialismo y busca construir un mundo donde el respeto y la equidad sean la norma.
EE.UU. no cambiará la dinámica imperial que ha caracterizado su política exterior por lo que la Revolución Bolivariana y otros movimientos en el mundo seguirán defendiendo la soberanía y los derechos de sus pueblos, conscientes de que la lucha por la autodeterminación es el camino hacia un futuro más justo y libre.
No es casualidad que el Libertador Simón Bolívar pronunciara esta frase en 1829: «Los Estados Unidos parecen estar destinados por la Providencia a causar miseria en América en nombre de la libertad».
Ya lo decía el cantor del pueblo Aly Primera «si la lucha se dispersa no habrá victoria popular en el combate».
Luchemos juntos por un mundo más justo y más humano .
Nosotros Venceremos







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