Durante el evento en la capital petrolera de Estados Unidos, la ministra de Hidrocarburos, Paula Henao, confirmó las negociaciones que materializan la continuidad de la apertura del mercado petrolero venezolano al capital privado internacional
En el marco de la conferencia IMAGEN 2026 celebrada esta semana en Houston, el sector energético venezolano protagonizó un nuevo hito con la firma de alianzas estratégicas junto a las compañías estadounidenses Hunt Oil y SLB.
Mientras que la diplomacia de Estados Unidos ha celebrado los pactos como un avance clave para la modernización de la industria, expertos del sector advierten que la reactivación completa del bombeo nacional enfrentará un camino prolongado y lleno de desafíos estructurales.
Una apertura gradual con sello estadounidense
Durante el evento en la capital petrolera de Estados Unidos, la ministra de Hidrocarburos, Paula Henao, confirmó las negociaciones que materializan la continuidad de la apertura del mercado petrolero venezolano al capital privado internacional. Los convenios firmados responden a esquemas diferenciados según las capacidades de cada contratista:
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Hunt Oil: Suscribió un contrato de participación productiva enfocado en el desarrollo, apalancamiento y recuperación de la producción en los campos de petróleo y gas Caro y Carisito, ubicados en el oriente del país. El proyecto no contempla la exploración de nuevas reservas, sino la rehabilitación de campos ya existentes.
SLB (antigua Schlumberger): Firmó una alianza marco orientada a prestar servicios de atención, estudios integrados de yacimientos y caracterización de las áreas petroleras a nivel nacional, introduciendo tecnología de vanguardia y herramientas de datos avanzados.
Desde la Embajada de Estados Unidos en Caracas se expresó satisfacción por los acuerdos, vinculándolos directamente con la estrategia de tres fases impulsada por la administración de Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio para el desarrollo energético de la nación sudamericana.
«La compañía invertirá en el talento venezolano, capacitando a trabajadores locales y generando beneficios duraderos para las comunidades donde operará», señaló la representación diplomática respecto a Hunt Oil, destacando además que el pacto con SLB «impulsa la eficiencia y promueve un desempeño más confiable».
Perspectivas reservadas: Retos estructurales hacia 2030
A pesar del tono optimista de las cancillerías, los analistas económicos y energéticos insisten en mantener la mesura. Bob Fryklund, estratega jefe de exploración y producción de S&P Global, aclaró que estas alianzas no configuran por sí mismas una ruptura absoluta con el pasado, sino un paso más dentro de un proceso de apertura que ya venía gestándose bajo esquemas modificados en la legislación energética local.
El principal obstáculo que señalan los expertos radica en la magnitud del deterioro acumulado en la infraestructura nacional. Según proyecciones de S&P Global, Venezuela podría tardar al menos hasta 2030 en lograr superar de manera sostenida la barrera de los 1,5 millones de barriles diarios.
La lentitud en el retorno de las inversiones extranjeras se explica no solo por la necesidad de rehabilitar campos maduros y proyectos costa afuera, sino también por la persistencia de dudas en torno a la seguridad jurídica y las garantías financieras a largo plazo para el capital privado.







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