El presidente de Estados Unidos consideraba que lo merecía, llevaba meses diciéndolo públicamente, si no años presionando para que le concedieran el Premio Nobel de la Paz
La opositora venezolana María Machado fue galardonada con el premio Nobel de la Paz, anunció el Comité Noruego del Nobel. Machado fue premiada «por su incansable trabajo de promoción de los derechos democráticos para el pueblo de Venezuela, y por su lucha por lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia», anunció el presidente del comité, Jørgen Watne Frydnes.
El Comité Noruego del Nobel elogió este viernes a la ganadora del galardón de la Paz, la venezolana María Machado, como una «figura clave unificadora» de la oposición en un país convertido «en un Estado autoritario».
Lea También: María Machado: Venezuela confía en que el nuevo Papa acompañará y velará por Venezuela
El premio se le escapó así al presidente estadounidense Donald Trump, que manifestó de forma reiterada su deseo de verse galardonado con el Nobel de la Paz, como lo fuera su predecesor demócrata Barack Obama.
¿Soportará el ego de Trump esta derrota? ¿Será contraproducente para la agenda opositora extremista?
«Es uno de los ejemplos más extraordinarios del coraje civil en América Latina en tiempos recientes», destacó el presidente del Comité sobre la venezolana. Según él, María Corina Machado, que vive en la clandestinidad, se ha impuesto como «una figura clave unificadora en una oposición política» aunque aun se mantiene fuertemente dividida que antes estuvo profundamente dividida».
«Pese a enfrentar serias amenazas, ha permanecido en el país, una elección que ha inspirado a millones», agregó el presidente Comité Noruego del Nobel.
Recientemente, Machado, de 58 años, manifestó su respaldo al despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe, un acto muy poco pacifista y que el gobierno de Nicolás Maduro ha tachado de «amenaza». «Falta muy poco para que los venezolanos recuperemos nuestra soberanía y la democracia. Estamos listos para asumir las riendas del nuevo gobierno», reinsistió Machado en septiembre.
El año pasado, el prestigioso galardón fue para el grupo antinuclear japonés Nihon Hidankyo, un movimiento promovido por supervivientes de las bombas de Hiroshima y Nagasaki.
El premio, que se entregará el 10 de diciembre en Oslo, consiste en una medalla de oro, un diploma y una suma de 1,2 millones de dólares.
La gran decepción de Donald Trump
Este jueves solo había una pregunta posible en Washington: “¿Le darán el Nobel de la Paz a Donald Trump?“. La respuesta llegó a las 5:00 del viernes (11:00 en Oslo y en la España peninsular). Y la respuesta fue: “No”.
El presidente de Estados Unidos consideraba que lo merecía, llevaba meses diciéndolo públicamente, si no años presionando para que se lo concedieran, pero el Comité Noruego del Premio se decantó por otra candidatura: la de la líder opositora venezolana María Corina Machado.
Los promotores de la idea, una variada nómina de postulantes, primeros ministros, cancilleres o congresistas republicanos tan aparentemente interesados en la paz mundial como en el agasajo al inquilino de la Casa Blanca, pensaron que tras el anuncio del propio Trump del miércoles, 36 horas antes de la concesión del premio, de que Israel y Hamás habían acordado entrar en la primera fase del plan de paz de Washington para Gaza, el galardón tenía que caer por su propio peso.
Pero no cayó. Y fue también por razones más propias de las exigencias de las bases de un concurso que puramente políticas. El Nobel de la Paz, que se concede cada octubre desde 1901 (con las lógicas excepciones de las dos guerras mundiales), valora los esfuerzos de los candidatos del año anterior, aunque esa regla se la hayan saltado a veces. Y en 2024, Trump aún no era presidente de Estados Unidos, ni mucho menos había acabado con las “siete guerras” (“ocho, con la de Gaza”, dijo este jueves en la Casa Blanca) con las que dice una y otra vez que ha terminado, sin importarle lo que eso tiene de exageración.

En realidad, en esos conflictos a los que suele referirse el republicano, del que enfrenta a India y Pakistán al de Sierra Leona y el Congo, son querellas en cuya resolución, en su mayor parte, su Administración desempeñó un papel menor y que aún están por resolver.
La Casa Blanca criticó la decisión del comité del Premio Nobel por boca del portavoz Steven Cheung, quien en un mensaje en X afirmó: “El presidente Trump seguirá firmando acuerdos de paz, poniendo fin a guerras y salvando vidas. Tiene un corazón humanitario y nunca habrá nadie como él, capaz de mover montañas con la sola fuerza de su voluntad”. Según Cheung, “el Comité Nobel ha demostrado que antepone la política a la paz”.
Una vieja aspiración
Este jueves, en su segunda comparecencia del día ante la prensa, a Trump le preguntaron si creía que este viernes acabaría cumpliendo su sueño de ser distinguido con el galardón, un sueño que acaricia más o menos desde 2019, cuando viajo a Corea del Norte, en vista de que a su primer antecesor, Barack Obama, lo premiaron en 2009. “Se lo dieron sin haber hecho absolutamente nada, salvo destruir nuestro país”, contestó.
Es cierto que Obama lo recibió cuando llevaba solo unos meses en el puesto. Jay Nordlinger escribe en el que tal vez sea el libro definitivo sobre la historia del Nobel (Peace, They Say, 2012) que el comité se lo concedió porque entró en escena como “el presidente soñado [para sus miembros], del mismo modo que George W. Bush representaba su peor pesadilla. Aquel galardón fue como una señal de alivio, porque Bush ya no estaba al mando. La forma de bendecir un nuevo comienzo“.
Trump no parece tener el mismo cartel que Obama en Oslo, aunque Nordlinger explica que, cuando haya acumulado “logros suficientes”, el comité lo premiará, “por muy polémica que resulte la decisión”. Tampoco hay que olvidar que se lo dieron en 1973, junto al diplomático de Vietnam del Norte Le Duc Tho, al entonces secretario de Estado Henry Kissinger, −quien ordenó bombardeos en Camboya, Timor Oriental o Vietnam que provocaron centenares de miles de muertos−. Aquella fue, reconoce Nordlinger, la decisión más polémica de la historia del premio.







Comente