«No le corresponde a un banco asfixiar la economía de una nación como lo está haciendo ahora el FMI con Argentina, como lo hizo con Brasil durante tanto tiempo y como lo hizo con los países del tercer mundo», dijo el presidente Lula
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, arremetió contra el Fondo Monetario Internacional (FMI) y otras instituciones financieras tradicionales por imponer sus reglas a los países en vías de desarrollo, así como criticó el uso generalizado del dólar, que, a su juicio, amenaza el futuro de la humanidad, e instó a la creación de una moneda única del bloque BRICS.
«¿Por qué todos los países necesitan hacer su comercio respaldado por el dólar? ¿Por qué no podemos comerciar con nuestras propias monedas? ¿Quién decidió que fuera el dólar?», cuestionó Lula este jueves durante la ceremonia de toma de posesión de Dilma Rousseff como presidenta del Nuevo Banco de Desarrollo (NDB, por sus siglas en inglés) del BRICS, compuesto por Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica.
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«Necesitamos una moneda que transforme a los países en una situación más pacífica, porque en la actualidad hay que correr detrás del dólar para exportar», defendió el mandatario. Además, destacó que el NBD es una alternativa al FMI, puesto que, a diferencia de este último, no impone condiciones ni demás exigencias para prestar dinero.
El FMI y Argentina
«No le corresponde a un banco asfixiar la economía de una nación como lo está haciendo ahora el FMI con Argentina, como lo hizo con Brasil durante tanto tiempo y como lo hizo con los países del tercer mundo», dijo el presidente brasileño.
«Ningún gobernante puede trabajar con un cuchillo en la garganta porque tenga deudas», agregó.
«Cuando el Fondo Monetario Internacional o cualquier otra institución presta a un país del tercer mundo, la gente se siente en el derecho de mandar, de administrar las cuentas de esas naciones, como si fueran sus rehenes», continuó Lula. En este sentido, instó a la nueva presidenta del NBD a «prestar dinero con miras a ayudar a los países en desarrollo y no sofocarlos», puesto que muchos ya «acumulan deudas impagables» con los organismos internacionales tradicionales.
El banco del BRICS «representa mucho para quien sueña con un mundo nuevo», escribió posteriormente en un hilo de Twitter. «No es justo que acabemos el siglo XXI como empezamos el siglo XX, con los ricos cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres», valoró Lula.
«Cadenas de condicionalidades»
«Es intolerable que, en un planeta que produce suficientes alimentos para satisfacer las necesidades de la humanidad, millones de hombres, mujeres y niños no tengan qué comer. Es inaceptable que la codicia de una pequeña minoría ponga en riesgo la supervivencia de la humanidad», censuró.
Lula recalcó que el Nuevo Banco de Desarrollo reúne todas las condiciones para convertirse en un gran banco del Sur Global, que rechaza las «cadenas de las condicionalidades» de Occidente y que está dispuesto a financiar diversos proyectos de las economías emergentes en moneda nacional.
Asimismo, indicó que el NBD cuenta ya con cuatro nuevos miembros: Bangladés, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Uruguay, y que varias naciones más «están en proceso de incorporarse».
Lula da Silva inició su visita a China: «Brasil está de vuelta»
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, aseguró el jueves que su país está «de vuelta» a la escena internacional, en el inicio de un viaje a China para hablar del conflicto en Ucrania y de inversiones. El dirigente izquierdista, que llegó el miércoles de noche a Shanghái, se encontrará el viernes con su homólogo Xi Jinping en Pekín para intentar formar un grupo de países mediadores en el conflicto que asola a Ucrania.

«La época en que Brasil estaba ausente de las grandes decisiones mundiales ya es cosa del pasado. Estamos de vuelta en la escena internacional después de una ausencia inexplicable», dijo en su primer acto oficial. Lula participó el jueves en Shanghái en la toma de posesión de la exmandataria brasileña Dilma Rousseff (2011-2016) como presidenta del banco de los BRICS, el grupo de grandes países emergentes que reúne a Brasil, China, India, Rusia y Sudáfrica.
Desde su regreso al poder el 1 de enero, el líder izquierdista quiere volver a colocar a Brasil «en la nueva geopolítica mundial» y dejar atrás el aislacionismo de su predecesor, el ultraderechista Jair Bolsonaro.
Fortaleciendo las relaciones económicas
Finalmente, el dirigente brasileño llegó a Shanghái acompañado por su esposa Rosangela «Janja» da Silva y fue recibido en el aeropuerto por el viceministro chino de Exteriores, Xie Feng. Lula encabeza una delegación que incluye a unos 40 representantes políticos, entre ellos nueve ministros, gobernadores de estados y diputados, y un nutrido grupo de empresarios.
Es la cuarta visita oficial a China para Lula, que inició en enero su tercer mandato como presidente, después de los dos que desempeñó de 2003 a 2010. Desde su primer mandato, las relaciones entre China y Brasil experimentaron un fuerte impulso. Tras la primera visita de Lula en 2004, el volumen de comercio entre ambas economías creció 21 veces, según Planalto.
En 2022, el gigante asiático importó por valor de más de 89.700 millones de dólares, especialmente soja y minerales, y exportó por un monto de 60.700 millones, de acuerdo con las cifras de la presidencia brasileña. «Vamos a consolidar nuestra relación con China. Voy a invitar a Xi Jinping a Brasil para una reunión bilateral, para mostrarle los proyectos para los que nos interesan inversiones chinas», dijo Lula antes de viajar. Los dos países tienen en común el hecho de no haber impuesto sanciones a Rusia, y esperan desempeñar un papel de mediadores.







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