«Homero se refería a ella como sustancia divina. Platón contaba que era especialmente apreciada por los dioses…», escribe Mark Kurlansky en su obra SAL: HISTORIA DE LA UNICA PIEDRA COMESTIBLE.
La sal –mineral no metálico– que en otrora sirvió como valor de cambio para financiar guerras se convirtió en uno de los negocios lucrativos a escala mundial. Considerada como la única piedra comestible para el ser humano –valorada por los dioses- es tal vez el condimento más antiguo, incluso, utilizada como elemento purificador en las ofrendas religiosas. En el tercer libro de la Biblia, el Levítico, capítulo 2, versículo 13, se lee: «Sazonarás con sal toda oblación que ofrezcas; en ninguna de tus oblaciones permitirás que falte nunca la sal de la alianza de Dios. Todas tus ofendas llevarán sal».
China lidera la producción mundial de sal al superar los 70 millones de toneladas anuales; le sigue los Estados Unidos con 44 millones de toneladas, posteriormente, aparece México con más de 10 millones de toneladas al año. Se estima que la piedra de los dioses tiene catorce variedades y usos, siendo la industria química la mayor consumidora con más del 50 por ciento de la producción.
Tres salinas operan en Venezuela con la anuencia de la República: las salinas de Araya, en estado Sucre; Las Cumaraguas, en estado Falcón, y los Olivitos en el municipio Miranda, estado Zulia. Las salinas de Los Olivitos producen el 60 por ciento de la demanda nacional con casi 700 mil toneladas anuales.
Al norte del estado Zulia, cruzando el río Limón y adentrarse en la localidad de Sinamaica, capital del municipio Guajira, se observan pirámides de sal a la margen derecha de la Troncal Caribe. Cerca de quinientos salineros junto a los paleros amontonan la sal en los patios de sus viviendas y las inmediaciones de las salinas para negociar con los intermediarios de las contratistas y poder acordar el precio justo de traslado de la sal a la industria.
«Siempre salimos perdiendo. Nos pagan lo que les dé la gana», confiesa Ana Atencio. En la localidad de La Peña, parroquia Sinamaica, esperan pacientemente a «Amablito», quien es pariente de la alcaldesa Indira Fernández y ha sido el enlace entre los salineros y las contratistas de la sal.
«Eso no es justo. Nos pagan lo que le conviene a Amablito», dice José González, otro salinero. «El año pasado, por un saco de sal de 50 kilos, ofrecieron 0.80 dólar y al final nos cancelaron 0.50, pero nos pagan por transferencia o en especies. A veces, nos daban un ticket para comprar la sal y por la demora para el efectivo, nos vimos obligados a vender el ticket por un precio bajo a los funcionarios de la Alcaldía o lo cambiamos por una bolsa de comida», señala Magaly Espina.
Los salineros habrían sido convocados por el pariente de la primera autoridad municipal para fijar el precio del mineral. La reunión fue suspendida. Los vecinos dijeron que «Amablito» es el representante de la contratista de Los Corzo, quienes viven entre el Estado de la Florida y Canadá en la dolce vitta, mientras los wayúu y Añu que son los salineros de la Guajira reciben migajas por el pago de esta materia prima destinada a la industria.
La compañía anónima Sal Mi Chinita es una de las contratistas, cuyos socios se encuentran en el exterior. «Amablito» les ofreció pagarles en efectivo el saco de sal a 0.70 dólar; los salineros deben pagar a loa paleros y el impuesto municipal, al final reciben medio dólar para sobrevivir.
Otra de las contratistas, Indusalca, cuyo representante es Francisco Juaristi, con domicilio en Maracaibo, mejoró el precio del saco de sal, según apuntó Lino Martínez, pero en modo alguno alcanzó un dólar que, de acuerdo con los salineros, debe ser el precio de referencia.
En Julio de 2021, 300 salineros denunciaron a las autoridades municipales de la Guajira, por cuanto del precio acordado en 0.80 centavos de dólar, sólo les pagaron 0.50 centavos y les exigían 10 sacos de sal como impuesto por gandola, mediante lo cual “quedamos ahorcados”, declaró María Jiménez. En esta negociación ha estado ausente la Gobernación del Zulia, órgano competente según la ley para el control y manejo de las salinas.
Los salineros tienen varias propuestas orientadas a defender la dignidad y elevar las condiciones de vida de decenas de familias que penden del valor de cambio de la piedra de los dioses. El gobernador Manuel Rosales tiene la palabra.







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