El último duró poco más de 72 horas

Sigue la crisis: Pedro Castillo no logra estabilizar Perú y nombrará su cuarto gabinete en menos de 6 meses

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7 de febrero, 2022 - 9:54 am
Agencias

El presidente de Perú tiene el mayor número de crisis con la mayor cantidad de cambios ministeriales y con el mayor número de cambios de primeros ministros en seis meses y su gobierno acumula 13 mociones de interpelación

 

La ingobernabilidad y la inestabilidad política son hoy sinónimos de Perú. El presidente Pedro Castillo anunció una nueva remodelación de su gabinete: la cuarta en poco más de seis meses. Es solo el último capítulo de una crisis de gobernabilidad que se une al desastre ecológico que azota sus costas desde hace días .

Desde que llegó al poder contra todo pronóstico, Pedro Castillo ha alternado ejecutivos de orientación diversa, lo que ha llevado a sus críticos a acusarle de conducir el país con un rumbo errático, y ha visto cómo varios de sus ministros tenían que renunciar en medio del escándalo y cuestionados en el Congreso.

El presidente peruano tiene el mayor número de crisis con la mayor cantidad de cambios ministeriales y con el mayor número de cambios de primeros ministros en seis meses y su gobierno acumula 13 mociones de interpelación, según información de varios medios peruano.

La última crisis

La crisis que terminó con el último gobierno comenzó a gestarse a las pocas horas de su formación.

Castillo sorprendió al nombrar presidente del Consejo de Ministros o primer ministro a Héctor Valer, un congresista del que el público tenía pocas referencias y que había ganado su curul como candidato de una formación considerada de extrema derecha.

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Poco después, diferentes medios de comunicación locales comenzaron a destapar escándalos relacionados con el pasado de Valer. El mayor revuelo en su contra lo provocó la información del diario El Comercio que destapó que un juez le impuso medidas cautelares por una denuncia de su hija, que lo acusó de agredirlas a ella y a la difunta esposa del político.

Valer negó los hechos, pero desde uno y otro lado del frente político llegaron los mensajes de rechazo a que una figura con ese expediente ocupara un cargo tan importante y organizaciones feministas convocaron manifestaciones de protesta.

Este viernes, pocas horas antes del anuncio de Castillo, algunos de sus propios ministros se sumaron a las voces que demandaban que Valer fuera apartado.

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Para entonces todas las bancadas del Congreso habían anunciado que no darían la preceptiva confianza parlamentaria a un gabinete encabezado por el nuevo primer ministro.

Valer había sucedido en el cargo a Mirtha Vásquez, que dimitió el pasado lunes, solo unos días después de que lo hiciera el ministro del Interior, Avelino Guillén.

Ambos denunciaron la existencia de corrupción a altos niveles del Estado y dijeron que Castillo no actuaba con la firmeza debida.

Problemas desde el principio

Castillo fue elegido presidente contra todo pronóstico.

En un escenario de máxima fragmentación y con porcentajes mínimos de apoyo para todos los candidatos, fue el más votado en la primera vuelta de las elecciones de 2021.

Muchos medios no encontraron fotos suyas para ilustrar las informaciones sobre el candidato más votado.

En la segunda vuelta derrotó a la candidata Keiko Fujimori y se convirtió de esta manera en el primer campesino presidente de Perú.

Para Ramiro Escobar, profesor de Ciencia Política de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya de Lima: «Castillo ganó porque hay un antifujimorismo muy fuerte, pero llegó al gobierno sin un norte ni una visión clara de lo que quiere hacer con el país».

Castillo fue candidato del partido radical de izquierda Perú Libre, cuyo presidente no podía presentarse al haber sido inhabilitado por corrupción, pero nunca terminó de identificarse totalmente con el ideario de un partido con el que ganó la presidencia pero en el que nunca militó.

Las elecciones dejaron además un Congreso muy fragmentado, con una heterogénea variedad de partidos, lo que obliga a Castillo a forjar difíciles alianzas para alcanzar un mínimo de estabilidad, pero hasta ahora no ha logrado ese objetivo.

Primer gobierno fallido

Castillo colocó al frente de su primer gobierno a Guido Bellido, hombre muy cercano a Vladimir Cerrón, presidente de Perú Libre y declarado admirador de la Cuba castrista, lo que se interpretó como una apuesta por las reformas radicales y una nueva Constitución que este tiene como banderas.

Pero Bellido acabó dimitiendo en medio de varios escándalos que salpicaban su imagen, como la investigación por su supuesta pertenencia a la trama de corrupción conocida como «Los dinámicos del centro», o la que sigue contra él la Fiscalía por un presunto delito de apología del terrorismo por sus comentarios sobre la figura de una histórica militante de la organización Sendero Luminoso.

El giro reformista también acabó mal

Castillo se decantó entonces por la abogada y activista Mirtha Vásquez como jefa del gobierno en octubre del año pasado.

Su designación, como el nombramiento de Pedro Francke como ministro de Economía, se interpretó como un giro hacia la moderación y un intento de transmitir un mensaje de estabilidad institucional al país y a los inversores internacionales.

Pero esa tregua duró poco y terminó con la renuncia del ministro del Interior Guillén el pasado 28 de enero por sus desavenencias con el jefe de la Policía.

El abrupto final de la gestión de Vásquez supuso además el alejamiento de algunas de las fuerzas de izquierda moderada que hasta ahora habían apoyado a Castillo como única posibilidad frente a la «derecha golpìsta» con la que identifican al fujimorismo y otras fuerzas, lo que hace aún más difícil la posición actual del presidente.

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No es un problema nuevo

Sin embargo, la inestabilidad en la política peruana no empezó con Castillo.

La prueba está en que es el quinto presidente de Perú en cuatro años.

Hernán Chaparro señala que «nunca hay consenso entre el Ejecutivo y el Legislativo, y eso genera una crisis de gobernabilidad tras otra».

Pero para el analista, el problema de fondo estriba en que «los partidos se han convertido en máquinas electorales que manejan intereses personales y esto ha provocado una gran distancia ciudadana».

Este sábado, sin ir más lejos, se han convocado manifestaciones de protesta contra el gobierno, aunque se da la paradoja de que ese gobierno ya es historia, y las encuestas muestran que los peruanos creen que en su país la corrupción es uno de los principales problemas.

Keiko Fujimori pide la renuncia de Castillo

La lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, señaló que la solución de la crisis política en el país es la salida del presidente Pedro Castillo del cargo, a través de alguna de las opciones constitucionalmente viables, tras cuestionar la capacidad que ha demostrado al elegir ministros cuestionados y manifestar que está aprendiendo a ejercer su función.

«Tener cuatro gabinetes en menos de siete meses es algo inédito y es una situación muy lamentable para nuestro país […] Creo que Guido Bellido o Héctor Valer son síntomas y la enfermedad es Pedro Castillo, porque es él quien convoca, quien invita a formar parte del Gabinete a simpatizantes del terrorismo, a guerrilleros como (Héctor) Béjar, a personas que no tienen ninguna experiencia política ni de gestión», dijo en una entrevista a RPP.

«Creo que la solución es que el presidente Pedro Castillo deje el cargo y aquí hay varias alternativas», agregó.

Para Keiko Fujimori, las opciones son la renuncia del presidente de la República, así como su posible vacancia, para la cual aseguró que cuentan con los 24 votos de los congresistas de Fuerza Popular.

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Crisis del gobierno agudiza los conflictos sociales

Las comunidades de Ccapacmarca en Cusco ratificaron su huelga en medio de la crisis, pese a que no tienen con quien conversar en la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM).

El conflicto podría extenderse en cualquier momento. «No hay con quien hablar, no hay premier, no hay ministro de Energía y Minas para seguir conversando», dijo Víctor Villa, asesor de las comunidades.

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El reporte mensual de conflictos sociales de la Secretaría de Gestión Social y Diálogo de la Presidencia del Consejo de Ministros (SGSD-PCM), señala que el 19% de los conflictos en el país se presentaron en el corredor vial sur, entre Cusco y Apurímac.

En oto caso, los agricultores  suspendieron una huelga, que incluía el bloqueo de la vía férrea a Machupicchu, el 26 de enero, bajo el compromiso de diálogo con la premier de entonces, Mirtha Vásquez. El encuentro no se dio porque Vásquez resultó positivo al COVID 19 y la cita se suspendió para el 9 de febrero.

Otro problema pendiente de resolver, es la protesta de los comuneros nativos del Bajo Urubamba que conviven con los yacimientos del gas de Camisea. Exigen un resarcimiento económico por un supuesto derrame de líquidos de gas en el 2016.

Perú y el manejo de la pandemia

El país andino tiene actualmente la tasa de mortalidad por Covid-19 más alta del mundo, con 6.122 muertes por millón de habitantes.

El último informe oficial señaló que en las últimas horas se reportaron otros 8.700 casos y 148 fallecidos, además de que 5.631 personas permanecen hospitalizadas, 1.386 de ellas en unidades de cuidados intensivos (UCI).

Las autoridades sanitarias de Perú han vacunado hasta el momento, con una primera dosis, a más de 890.000 niños de entre 5 a 11 años contra el COVID-19, informó el ministro de Salud, Hernando Ceballos.

De esa manera, el total de casos confirmados desde que empezó la epidemia en el país subió a 3.349.298 y los decesos llegaron a 206.891, lo que mantiene a Perú como la nación con la tasa de mortalidad más alta del mundo por esta enfermedad

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Qué pasará ahora

El pulso entre Castillo y el Congreso se mantiene.

En el mensaje en que anunció su nuevo cambio de gobierno, el presidente ni siquiera mencionó los escándalos de Valer y atribuyó al Congreso haber provocado la última crisis institucional.

La pregunta ahora es quiénes formarán su próximo gobierno y cómo convencerá al Congreso de que les dé el visto bueno.

Castillo anunció que abrirá ese gobierno a todas las fuerzas políticas, pero a estas alturas hay serias dudas de que logre recabar los apoyos necesarios.

Y sobre él, como sobre todos los mandatarios peruanos de los últimos años, pende la amenaza de la vacancia, un proceso por el que los congresistas pueden terminar prematuramente el mandato del presidente.

 

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