La elección de Italia se basa no en su tamaño, riqueza o índice de felicidad, sino en su nivel de progreso en el año
En un artículo publicado hoy en su versión digital, The Economist explicó cómo llegó a la conclusión de cuál debía ser el elegido de este 2021. Antes de anunciar el ganador, los editores enumeraron los otros países en los que pensaron: Samoa, Modavia, Zambia y Lituania.
En Samoa, por ejemplo, la Corte del país logró desarticular una crisis constitucional y echó del poder al partido que gobernaba hace 33 años con un primer ministro que afirmaba haber sido elegido por Dios, e instaló en su lugar a una reformista y primera mujer en ejercer el cargo. Moldavia, uno de los países más pobres de Europa que ha sido por mucho tiempo el destino de operaciones de lavado de dinero ruso, eligió a fines de 2020 a Maia Sandu como presidenta. Esta orientó su campaña alrededor de la lucha contra la corrupción y en 2021 su partido logró el control del parlamento.
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Zambia, por su parte, logró recuperar su democracia. En agosto del año pasado el partido que ejercía el poder intentó robarse la elección, pero los ciudadanos votaron por Hakainde Hichilema por un margen tan amplio que el fraude no logró revertir el resultado. Hichilema, un liberal del mundo empresarial, llegó a un acuerdo con el FMI y prometió recortar los subsidios antieconómicos a la electricidad y el combustible y ha comenzado a investigar la corrupción estatal.
Italia ganador del premio
«No por sus logros deportivos o musicales», señala The Economist, haciendo referencia a los triunfos de la selección masculina de fútbol en la Eurocopa o a sus artistas que ganaron el concurso de canciones de Eurovisión. La revista se basa en su contexto político. Debido a un mal manejo en el gobierno, los italianos eran más pobres en 2019 que en 2000. «Sin embargo, este año, Italia cambió». En la elección de Mario Draghi como primer ministro encontró a una figura competente e internacionalmente respetada. «The Economist ha criticado a menudo a Italia por elegir líderes, como Silvio Berlusconi, que podrían haber seguido útilmente la advertencia de la canción ganadora de Eurovisión de ‘callarse y comportarse’. Debido a la debilidad de la gobernanza, los italianos eran más pobres en 2019 que en 2000», dice la nota.
«Con Mario Draghi, ha conseguido un primer ministro competente e internacionalmente respetado», indican los editores. «Por una vez, una amplia mayoría de sus políticos enterró sus diferencias para respaldar un programa de reformas profundas que debería significar que Italia obtenga los fondos a los que tiene derecho en virtud del plan de recuperación pospandémico de la UE», agregaron al resaltar el raciocinio que primó entre su clase dirigente.







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