Quizá te sorprenda saber que en plena superficie del hielo antártico hay un agujero más grande que Paraguay que aparece y desaparece a su antojo
Un nuevo estudio aporta pistas sobre el comportamiento de esta misteriosa ‘polinia’ ubicada en la meseta oceánica Maud Rise, en el océano Antártico.
Lea también: !Atención! Científicos descubren un método para eliminar velozmente el alcohol de la sangre
Aparecido en 1973 como de la nada en el mar de Weddell y desaparecido al cabo de tres años, este agujero ha tenido en vilo a la comunidad científica. El curioso fenómeno volvió a producirse en 2017, cuando en la misma localización se abrió un agujero de tamaño considerable en mitad del hielo. Se trata de una de las llamadas polinias, término por el que se conoce a un área de agua rodeada por hielo marítimo. En este caso, se trata concretamente de la polinia de Weddell.

Estudios anteriores apuntaron a diferentes hipótesis sobre el origen de este fenómeno y llegaron a la conclusión de que se abrieron debido a una combinación de factores naturales, como los fuertes vientos y tormentas y las inusuales condiciones del océano, entre otras cosas.

Quizá te sorprenda saber que en plena superficie del hielo antártico hay un agujero más grande que Paraguay que aparece y desaparece a su antojo. Un nuevo estudio aporta pistas sobre el comportamiento de esta misteriosa ‘polinia’ ubicada en la meseta oceánica Maud Rise, en el océano Antártico.
Aparecido en 1973 como de la nada en el mar de Weddell y desaparecido al cabo de tres años, este agujero ha tenido en vilo a la comunidad científica. El curioso fenómeno volvió a producirse en 2017, cuando en la misma localización se abrió un agujero de tamaño considerable en mitad del hielo. Se trata de una de las llamadas polinias, término por el que se conoce a un área de agua rodeada por hielo marítimo. En este caso, se trata concretamente de la polinia de Weddell.
Estudios anteriores apuntaron a diferentes hipótesis sobre el origen de este fenómeno y llegaron a la conclusión de que se abrieron debido a una combinación de factores naturales, como los fuertes vientos y tormentas y las inusuales condiciones del océano, entre otras cosas.

En este proceso inciden la liberación del calor en la masa del aire transportado, que es un efecto invernadero localizado y producto del vapor del agua y otros factores que contribuyen a las dinámicas de los ciclones.
Si se sigue la línea de lo que el equipo de Francis ha observado, hay que prepararse para ver fenómenos como el de esta extraña apertura frente a la costa antártica más a menudo, dado que se espera que tanto los ríos atmosféricos como los ciclones se vuelvan más violentos con el paso del tiempo debido al calentamiento global, destaca el portal Science Alert.







Comente