
Foto: Agencias
Mientras todos los reflectores en Cuba apuntaban al encuentro en La Habana del papa Francisco y el patriarca ortodoxo ruso Kirill, y en la calle se habla de la fuga de los hermanos Yulieski y Lourdes Gurriel Jr., acaba de pasar de manera inadvertida la segunda visita a Cuba del pelotero de Dodgers de Los Ángeles, Yasiel Puig.
Esta fue la primera visita de Puig a Palmira, su pueblo natal, que se encuentra en la provincia de Cienfuegos en la parte sur de la región central de la isla, desde que se fue del país para buscar su sueño de jugar en Grandes Ligas en el 2012. A Puig se le vio en la mañana del viernes en el centro de la ciudad de Cienfuegos donde los transeúntes se le acercaron para felicitarlo por su carrera en Las Mayores y en busca de un autógrafo y una foto. Según fuentes el exjugador de los Elefantes de Cienfuegos estuvo asequible para las personas que se acercaron a él aunque no quiso conceder entrevistas.
El jugador de 24 años ya había estado en Cuba, entre el 15 y el 18 de diciembre pasado, como parte de una delegación de buena voluntad del béisbol de Grandes Ligas (MLB), pero no tuvo tiempo de visitar el lugar donde creció. Para ser parte de esa comitiva recibió un permiso especial porque el gobierno de la isla prohíbe a los atletas que salen de manera irregular (las autoridades le llaman despectivamente desertores) regresar hasta que no hayan pasado ocho años. Desde hace varios días, el pelotero había subido fotos de su visita a las redes sociales con sus familiares, amigos y en el batey del central azucarero Elpidio Gómez de Palmira.







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