
Foto: Agencias
Ninguna piedad tuvo las Grandes Ligas para expulsar de por vida al dominicano Jenrry Mejía por dar por tercera vez positivo con sustancias prohibidas, convirtiéndose en el primer jugador suspendido permanentemente en la historia de la MLB.
En menos de 12 meses el exlanzador de los Mets de Nueva York arrojo positivo en tres pruebas de dopaje, donde deja en duda si el quisqueyano lanzaba esas rectas supersónicas o eran artificiales, fruto del consumo de esteroides que podrían mejorar su rendimiento.
El dominicano, de 26 años de edad, se perfilaba como el cerrador de los metropolitanos, ahora se encuentra sin trabajo. La primera suspensión ocurrió el 11 de abril por la sustancia de estanozolo, perdiéndose 80 juegos. Reapareció el 12 de julio jugando en siete partidos para dar nuevamente positivo con estanozolol y de boldenona.
La oficina del comisionado de las Grandes Ligas informó ayer que Mejía se le volvió a diagnosticar boldenona en una prueba de dopaje, esta sustancia es un esteroide derivado de la testosterona. Con esta tercera infracción el derecho de 26 años no solo ganará casi dos y medio millones de dólares, sino que también estará suspendido de por vida por ser un tramposo.
Podría regresar
Mejía podría solicitar su reingreso al béisbol dentro de un año, aunque antes deberá pasar al menos dos temporadas alejado de los terrenos. Entonces, ¿es de por vida o no lo es? Si MLB permite el regreso del serpentinero, la política antidopaje seguirá siendo el hazmerreír de quienes tratan de burlar al sistema con prácticas ilegales.







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