El teniente coronel Hugo Chávez logró en un minuto y 11 segundos, con 179 palabras, hizo de su fracaso militar una victoria política. Una derrota convertida en la promesa del «por ahora» que no tardaría en cumplirse
Maracaibo — Entender el 4 de febrero de 1992 es un tema que 34 años después tiene todavía aristas que permanecen intactas, entre ellas, la vigencia de los discursos de muchos de los protagonistas.
Hoy QUÉ PASA reproduce parte de los discursos de los comandantes alzados en armas Hugo Chávez y Francisco Arias Cárdenas, el del presidente víctima de la asonada Carlos Andrés Pérez, y de tres diputados que defendieron sus posturas ideológicas desde la trinchera del, para la época, Congreso Nacional. Dos de ellos terminaron siendo presidentes, otro senador, diputado y vicepresidente de la República y otro diputad, gobernador dos veces del estado Zulia y embajador.
Lo que pasó
Por causa de este golpe hubo más de 50 muertos (17 soldados), más de 50 heridos, 1.089 militares detenidos y cuantiosas pérdidas materiales.
En el golpe de Estado estuvieron comprometidas las guarniciones militares de los estados Aragua, Carabobo, Miranda, Zulia y el Distrito Federal en una operación clandestina llamada «Operación Zamora».
Los responsables eran miembros de una agrupación clandestina existente en el seno de las Fuerzas Armadas, conocida
como Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200)que fue fundada nueva años antes del golpe, en 1983 por los entonces capitanes del Ejército Hugo Chávez Frías, Francisco Arias Cárdenas, Felipe Acosta Carlés y Jesús Urdaneta Hernández, entonces instructores de la Academia Militar.
CAP: Un discurso que lo salvó
Cerca de las 10 de la noche del 4-F, Carlos Andrés Pérez llegó de Davos (Suiza) donde había participado en el Foro Económico Mundial. Venía de hablar sobre la necesidad que tenía Venezuela de abrirse a la inversión extranjera.
En el aeropuerto de Maiquetía lo aguardaba el ministro de la Defensa, Fernando Ochoa Antich, quien le informó sobre el alzamiento cívico-militar en su contra. De inmediato partieron a La Casona, donde dejó a la exprimera Dama, Blanca Rodríguez de Pérez, para partir primero a Miraflores y posteriormente, ya huyendo de lo que parecía la inminente toma del Palacio, a la televisora Venevisión, desde donde se dirigió al país: «Quiero decirle al pueblo de Venezuela que todos los comandos de todas las guarniciones se mantuvieron fieles al pueblo venezolano, a su Constitución y a su juramento… Un grupo de oficiales alzados contra la Constitución, deshonrando el uniforme de las Fuerzas Armadas, se atrevieron a asumir esa intentona golpista que tenía como objetivo el asesinato del presidente de la República… Es bueno que el pueblo venezolano se entere del crimen que se pretendía y de las graves consecuencias que hubiera significado para Venezuela un hecho de esta naturaleza».
Arias Cárdenas: «No nos creemos mesiánicos ni salvadores»

«Nuestra acción trata de romper un juego cerrado y llamar a la participación democrática (…) no nos creemos mesiánicos ni salvadores, creemos que las fuerzas están en este pueblo» (…) «Apenas pudiéramos establecernos en el control del poder íbamos a comenzar a llamar (…) a personas con cierta claridad de lo que ocurre en el país, que no tengan miedo a los cambios ni a la participación de las fuerzas populares».
Aristóbulo Istúriz (cuando senador de la Causa R)
«Me sentí como burlado cuando hice el planteamiento en la comisión; alrededor del proyecto de acuerdo señalaba que era necesario incluir algún considerando que tuviese que ver con las motivaciones, fuera de las aspiraciones de quienes participan. Y eso es para preocupar a los demócratas, eso no es para que los demócratas lo oculten, el que en Valencia los estudiantes estén marchando es para que los demócratas reflexionemos».
«Mientras la gente no crea en el Poder Judicial y aquí todo el mundo tiene sobre el Poder Judicial las mismas dudas, porque todos hablamos de la necesidad de reforma del Poder Judicial; de este propio Congreso, donde debemos velar por la Constitución y nps hemos visto muchas veces aprobando cosas que vulneran la propia Constitución».
«Hay muchas maneras de burlar la Constitución, algunos pueden burlarla con las armas, en una línea política ciega se atropellan los derechos constitucionales y eso es igualito a un golpe de Estado, idéntico».
«Y aquí a la Constitución le hemos dado muchos golpes de Estado, lo que pasa es que cuando es con armas preocupa más, cuando es por brazos levantados a ciegas, siguiendo la línea partidista o los compromisos con los distintos sectores económicos, evidentemente que también constituyen golpes de Estado, pero la gente los conoce menos».
Chávez: Un minuto histórico
A las 11:00 de la mañana del 4 de febrero se produjo una alocución desde el Palacio de Miraflores que cambió el devenir de Venezuela para siempre.
En un país acostumbrado a que ningún político asumiera responsabilidades por nada, un hasta el momento desconocido teniente coronel (Ej.), Hugo Rafael Chávez Frías, ataviado con su uniforme de campaña y su boina roja, exhortaba a sus camaradas de lucha a deponer las armas y se autoproclamaba responsable por la insurrección cívico-militar.
Bastó un discurso de minuto y diez segundos para que la historia de Venezuela comenzara a dar un giro de 180 grados.
«Compañeros: Lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital. Es decir, nosotros, acá en Caracas, no logramos controlar el poder. Ustedes lo hicieron muy bien por allá, pero ya es tiempo de reflexionar y vendrán nuevas situaciones y el país tiene que enrumbarse definitivamente hacia un destino mejor.
Así que oigan mi palabra. Oigan al comandante Chávez, quien les lanza este mensaje para que, por favor, reflexionen y depongan las armas porque ya, en verdad, los objetivos que nos hemos trazado a nivel nacional es imposible que los logremos. Compañeros: Oigan este mensaje solidario. Les agradezco su lealtad, les agradezco su valentía, su desprendimiento, y yo, ante el país y ante ustedes, asumo la responsabilidad de este movimiento militar bolivariano. Muchas gracias».
Rafael Caldera (para la época senador por Copei)
Este discurso en Congreso de La República sentó las bases para que Caldera se convirtiera el Presidente en el siguiente período constitucional:
«No estoy convencido de que el golpe, felizmente frustrado, hubiera tenido como propósito asesinar al presidente. Yo creo que una afirmación de esa naturaleza no podría hacerse sino con plena prueba del propósito de los sublevados. Afirmar que el propósito de la sublevación fue asesinar al presidente de la República es muy grave.
Debemos reconocerlo (…) es la verdad: no hemos sentido en la clase popular, en el conjunto de venezolanos no políticos y hasta en los militantes de partidos políticos, ese fervor, esa reacción entusiasta, inmediata, decidida, abnegada, dispuesta a todo frente a la amenaza contra el orden constitucional. Es difícil pedirle al pueblo que se inmole por la libertad y por la democracia cuando piensa que la libertad y la democracia no son capaces de darle de comer y de impedir el alza exorbitante en los costos de subsistencia, cuando no ha sido capaz de poner un coto definitivo al morbo terrible de la corrupción que está consumiendo la institucionalidad ».
David Morales Bello (senador de AD)
« Los golpistas no cuentan con aliento alguno, directa ni indirectamente, en los diputados y senadores que integran el Congreso. Y, por muy inteligente que se sea y por muchas palabras con un bisturí, lo cierto es que se camina en el filo de la navaja cuando, frente a una intentona de golpe como la que estamos condenando, se hacen consideraciones que de alguna manera alguien pudiera interpretar como que buscan darle algún tipo de razón a lo que estamos condenando (…) No podíamos, sin incurrir en gravísimas contradicciones, plantear a destiempo hechos y circunstancias políticas que desdibujaran la intención cierta y condenatoria del Congreso. Se condena en una sola palabra: ¡mueran los golpistas!.








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