¡Presidente: escúcheme!

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31 de diciembre, 2015 - 1:50 pm
Redacción Diario Qué Pasa

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Foto: Cortesía

Cinco diarios cerraron en el estado Monagas; Dejaron de circular desde el 18 de diciembre, porque no aguantaron el crecimiento desorbitado de los costos de producción que, a todos los periódicos del país, lleva a una quiebra inminente; Es cuestión de días.El Complejo Editorial Alfredo Maneiro, una empresa del Estado, que tiene el monopolio de las importaciones de materias primas ―las no fabricadas en el país― para los casi 90 periódicos y tienen que comprarse en dólares, no importa las planchas de impresión, que prometió importarlas para agosto 2015, y no cumplió su palabra, pero después en octubre, prometió traerlas para noviembre 2015 y tampoco cumplió su compromiso, anunciando en ese mismo noviembre que las traería en enero 2016, pero sin decir fecha, a cual precio, disponibles en que cantidades y manteniendo, a todos los editores, en un limbo de miedo por sus empresas: Lo que ocurre en Monagas constituye una gravísima advertencia y nuevos cierres se irán anunciando.

Antes de que nos cerraran el suministro de dólares y pasara a tener exclusividad de divisas el Complejo Maneiro, una plancha nos costaba 400,oo bolívares; HOY NOS CUESTA 12.500,oo bolívares, cada una, y gastamos un promedio de 10 planchas DIARIAS. ¿Quién aguanta esta realidad que destruye las empresas periodísticas? Esto para hablar solo de las planchas, si meterme con el papel y demás insumos importados.

Me veo en la obligación de aclarar que, aun cuando soy el Vicepresidente Ejecutivo, de la Cámara de Periódicos de Venezuela, esta nota la firmo a título personalísimo y con el aval que me da tener 52 años al servicio de la prensa libre de Venezuela, experiencia y conocimientos sobre la materia que pongo, de la mejor buena fe y espíritu de trabajo, al servicio del señor Presidente de la República, para ayudarlo a encontrar soluciones e implementar su aplicación.

El 2016 comenzará mañana, en medio de grandes e incontables incógnitas: La población se mantiene expectante, sin actuar o haciendo el mínimo obligado, esperando a ver qué pasa en los días que vayan transcurriendo del año que se inicia, para adecuar su acción a las decisiones que anuncie el Presidente de la República, esperadas con ansiedad y agitación por todos los ciudadanos y los diferentes sectores de la colectividad que les agrupan, especialmente el político y el económico, condicionantes que marcarán el rumbo de la nación.

Nicolás Maduro Moros, hoy, por libérrima voluntad del pueblo, es el Presidente Constitucional de la República y Jefe del Estado, encontrándose investido de todas las potestades y atribuciones  que la Constitución y las leyes le consagran, en virtud de lo cual tiene, en su mano soberana, el destino de la Nación.

En el ámbito general del país, desde la no asimilada muerte de ese mesiánico líder extraordinario, nacido de la crisis que vivía Venezuela en los años 80 y 90, conductor de masas e inspirador de la doctrina política que sustenta la Revolución del Siglo XXI, Hugo Rafael Chávez Frías, impera la comparación permanente entre el Presidente que gobierna, en vivo y directo, con el fabuloso personaje al cual solo se le recuerda y juzga por sus virtudes y aciertos, y al cual no ha dejado de traer momento a momento a escena, provocando con ello una competencia personalísima, en una suerte de tú a tú, entre el maestro y el discípulo.

Quienes han dirigido al discípulo en materia de formación de su imagen, de donde brotan la seguridad en la decisión, la acción que la convierte en realidad y la confianza que se deriva del hacer, fallaron totalmente, porque de la comparación entre los dos hombres, Chávez y Maduro, juega con ventaja abrumadora el recuerdo del hombre que se fue, sobre quien la historia no ha tenido tiempo de pronunciarse y en cuyo recuerdo priva el amor, la deferencia, la simpatía, el afecto y el compendio de lo bueno: A Chávez solo se les recuerda por su etapa en ascenso truncada por su muerte precoz.

Nicolás Maduro Moros está vivo, en plena lucha, ejerciendo una misión en la cual es el principalísimo actor, responsable de todo cuanto ocurra y acompañado por un reparto heredado, donde pocos brillan, en medio de una suma de problemas difíciles de cuantificar, algunos de los cuales lo han traído por la calle de la amargura, mientras los demás actores se mantienen en la parte oscura del escenario, muchos de ellos no solo responsables, sino culpables directos de tantos errores y por momentos, horrores.

Presidente Maduro: Estructure un equipo de expertos, integrado por gente de bien, que le conciban y hagan nacer una proyección de su imagen, la suya, sin comparaciones inopinadas y fortuitas, basadas en esa maléfica frase  tan común en quienes improvisan con el «a mí se me ocurre». La misma oposición, para hundir el dedo en la llaga, dice: «En tiempos de Chávez esto no hubiese ocurrido», lo que en tiempos de tan original y exitoso hombre, jamás habrían pronunciado.

Presidente: Lo acompañan la edad madura, la experiencia, que debe ser mucha, en todos los quehaceres del gobierno, conoce a fondo tanto la dirección civil, como la militar, está familiarizado con el ámbito internacional en toda su dimensión y tienen una visión clara de las fortalezas y debilidades suyas, del país y de su gente. Se le abran o no, puede tocar todas las puertas y consultar con cuantos quiera llamar como asesores, pero decida y mande.

Háblele al país y cuéntenos a sus compatriotas los pro y los contra, en lo político, lo económico y lo social, con los cuales nos topamos al comienzo de año y díganos con qué contamos, acabando así con la barrera de especulaciones y manipulaciones, haciéndonos parte de las soluciones.

El nuevo Gabinete Ministerial, la dirección de las Empresas del  Estado e Institutos Autónomos, así como la integración de la nueva Dirección Nacional del PSUV, serán las decisiones más importantes en la conducción de su gobierno: Esperanzadoras expectativas tiene la dirigencia general del país sobre los nombres de los escogidos para acompañarlo en estos tiempos de aguas procelosas.

Que ningún funcionario del gobierno ―nacional, regional, municipal o parroquial―, sea miembro de la dirección del partido en ninguno de sus niveles, para que la militancia del partido y el público, sean los activos contralores de la eficiencia y eficacia de la gestión gubernamental y con ello se recupere la confianza del público.

Éntrele directo a combatir el robo de los dineros públicos y métale la lupa a PDVSA y CADIVI, emblemas de la corrupción, con un buen equipo humano investido de poder para investigar tanto a los funcionarios, como  a su contraparte privada, ladrones asociados con sus pares públicos, quienes poco aparecen en los espacios estelares de los medios de comunicación.

El CICPC, pozo  de porquería, como usual y públicamente lo llamo y demás ramas de la justicia, Ministerio Público y Tribunales, en las diferentes ramas del quehacer judicial, son un problema de mil demonios cuya solución no admite dilaciones.

Cantidad de jóvenes operadores cambiarios, duchos en finanzas, bien entrenados en la materia, ágiles, con ninguna vergüenza, pero si pánico a la cárcel, aunque con voraz apetito por el dinero, cercaron al, en aquel entonces coronel Barroso, hoy general, y amontonados sacaron para sí y tantos más, cuantos dólares se les antojaron.

Investigue a Banesco, por mencionar uno en representación de tantos, así como las miles de miles de remesas familiares concedidas sin razón alguna ―que todavía hoy siguen enviándose― mientras cientos de miles, legítimamente pensionados, después de cumplir el tiempo legal para ello, maldicen al gobierno porque no reciben su dinero y al referirme a ellos, hablo también de sus familiares y amigos. Cantidad de militares, de toda jerarquía, ven pasar los meses sin recibir su justa y ganada pensión.

Parta de la siguiente realidad; la corrupción es un escándalo de dominio público y solo puede vencerse ventilándola públicamente, bajo la vocación sancionadora del Presidente de la República.

Subrogándome su venia, le sugiero adopte de entrada las medidas económicas indispensables para sanear, financiera y económicamente, al país.

Controlar la inflación impone recoger buena parte de la masa monetaria aplicando medidas por demás conocidas, como aumentar el encaje legal, reducir los redescuentos, etc., así como acabar con la emisión de dinero inorgánico, decisión que además ayuda a fortalecer, que no incrementar, las Reservas Internacionales que sí podemos aumentar o apuntalar con el manejo juicioso del intercambio comercial con Brasil, China, Rusia, India y Sudáfrica, en una palabra, el BRICS.

Aumentar la renta interna es importantísimo para hacer frente a los gastos del Estado y para ello debe incrementarse el Impuesto sobre la Renta, restablecerse el Impuesto al Débito Bancario, incrementar el IVA a todo cuanto sean mercancías o bienes lujosos o suntuosos, eliminar los Puerta a Puerta, acabar con el «bachaqueo» y el contrabando de extracción que continúan, en menor escala, pero sí en cantidades significativas, protegiendo los bienes de primera necesidad o de uso importante.

Le sugiero ir con cuidado en la política cambiaria: Chi va piano, va sano e va lontano.

Autorizar de inmediato el aumento de los precios de la gasolina y lubricantes y hágalo sin temor: la opinión pública está ganada para asumir tan crucial medida, que debió implantarse a comienzos del año que termina.

Reducir el gasto público, porque sí, es una medida a considerar en este momento, aunque cuidando el empleo y el mantenimiento de las misiones redentoras que inició la Revolución Bolivariana en beneficio de las grandes mayorías, las cuales, por serlo, más dueñas son de la Patria.

No permita que funcionarios inexpertos, con poca visión de la realidad, le enajenen la buena voluntad de los periódicos, todos atravesando terreno próximo a la quiebra o cierres temporales, ante la incapacidad de sustentar costos basados en el dólar miseria. De nuevo en este delicado asunto ha faltado el saber y la sindéresis.

Presidente Maduro: Usted cuenta con un patrimonio humano, dentro del ámbito político, representado por 8 millones de chavistas organizados (PSUV + el Polo Patriótico + Independientes), que sumados conforman los 5 millones, 500 mil electores que votaron por los candidatos oficialistas, más los 2 millones 500 mil chavistas que se quedaron en casa sin sufragar. ¿Es un poder, verdad?

Señor Presidente: Hago votos por la felicidad y bienestar de los venezolanos y de los extranjeros que con nosotros conviven, así como a usted le deseo que Dios lo ilumine y le de toda la fuerza para culminar con éxito, al final de su mandato constitucional, la dura tarea de gobernar a Venezuela.

Gastón Guisandes López Editor.

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