Sur del Lago — Un alto porcentaje de habitantes que residen en las cercanías del las costas, en el Sur del Lago, claman a gritos mayor presencia policial sobre todo en las playas entre Zulia y Mérida, debido al incremento de hechos irregulares que acaban con inocentes. Crímenes que crean un distanciamiento en plena temporada alta para el quehacer turístico.
En dos hechos, cerca de diez personas han perdido la vida a manos de criminales. Dos de ellos abaleados y quemados en Bobures, otros siete la noche del sábado fueron ultimados a tiros, en las costas de Palmarito (Mérida), sitios donde la tranquilidad y el apego por la devoción a Ajé y San Benito, está entre las opciones del visitante.
Al parecer las mafias del lago, denunciadas así por la policía, serían las responsables de ambos ataques. Y es que aunque le atienen a la tesis del «enfrentamiento entre bandas», la peligrosidad sigue al asecho y más cuando los balnearios están a la intemperie, con una mínima presencia de guardacostas de la GNB y policías. Según los vecinos, hace falta un reforzamiento de estos cuerpos.
La mayor parte de los pobladores viven de la venta de licor, la pesca, así como la venta y reventa de mercancía captada en el lago, además de la elaboración de platos, entre otros servicios que son prestados a orillas del lago. De no preverse un plan de seguridad en la zona, los turistas buscarían destinos más seguros y no optarían por quedar atrapados en una línea de fuego entre antisociales.






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