El ministro francés, el exalcalde de Nueva York y la alcaldesa de París durante la plenaria
Foto: AFP
La meta es de limitar a 2 grados Celsius el calentamiento global pero con los esfuerzos conjuntos de los 195 países los pronósticos oscilan entre un 2,7 y 3,5 grados Celsius
Francia — Los representantes de 195 países participantes en la Conferencia de las Partes (COP21) tienen hasta el 11 de diciembre para ponerse de acuerdo en un texto que de momento tiene 50 páginas y más de 1.400 corchetes. Las negociaciones para limitar a 2ºC el temido calentamiento del planeta siguen estancadas en divergencias Norte-Sur que poco han cambiado sustancialmente desde hace más de dos décadas.
La idea de distinguir el esfuerzo que debe hacer cada país en función de su responsabilidad y sus capacidades —la famosa «diferenciación» prevista en la convención inicial pactada en 1992— se perfila como el nudo gordiano que los diplomáticos deberán desatar en una semana.
«Tenemos que enfrentarnos a esa papa caliente, la diferenciación», sintetizó Pa Ousmano, el negociador de Gambia. «Somos diferentes, tenemos distintas capacidades y debemos llegar a un acuerdo que refleje esas realidades».
Venezuela condiciona
Un total de 184 países sobre 195 ya presentaron sus camino de planes voluntarios (INDC) por sus siglas en ingés, pero la ONU sumó todos los esfuerzos y lo números no dan: si bien se evitará un aumento apocalíptico de la temperatura promedio mundial, la columna de mercurio subirá entre 2,7 y 3,5ºC, muy por encima del techo de 2ºC.
«La diferenciación es la clave para proteger la integridad de la Madre Tierra», dijo Diego Pacheco, que encabeza la delegación de Bolivia. Según Pacheco, el camino de la diferenciación debería distribuir el «presupuesto de carbono» disponible en el planeta «en función de las responsabilidades históricas», dejando a los menos desarrollados la latitud de seguir emitiendo hasta alcanzar mayores niveles de desarrollo.
Un argumento parecido fue planteado por el ministro de Ecosocialismo de Venezuela, Guillermo Barreto, que condiciona la presentación del INDC de Venezuela a los avances de lo negociado en París.
«No podemos comprometernos sin saber cómo va a ser el final de esta negociación ni qué es lo que va a quedar», explicó Barreto a la AFP. «Para nosotros, es muy importante que esté explícita la diferenciación, que haya compromisos hacia una reducción diferenciada».
Reclamó incluso el derecho a que países como Venezuela -responsable de emisiones que no superan el 0,5% mundial- puedan aumentar «un poco» sus emisiones «porque tienen que erradicar la pobreza y desarrollarse».







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