
Foto: Agencias
La concesión de zonas desmilitarizadas, más allá de los fines pacíficos planteados por las FARC, generan mucha resistencia en amplios sectores políticos de Colombia
La Habana — El gobierno de Juan Manuel Santos chocó de frente con las pretensiones de las FARC de que se creen zonas desmilitarizadas en Colombia, donde esa guerrilla concentraría sus tropas, y reducir el tamaño del Ejército como parte del acuerdo de paz que negocian en Cuba.
Ayer la delegación oficial en La Habana cerró la puerta a pretensiones históricas de la guerrilla, en medio de las discusiones intensas que mantienen sobre uno de los puntos más sensibles del proceso de paz: la justicia y reparación de las víctimas.
«No estamos en este proceso para dividir el país ni para hacer entrega de territorios ingobernables», sostuvo, enérgico, el general retirado Jorge Enrique Mora, miembro negociador.
Las FARC plantearon hace una semana al gobierno la delimitación de esas zonas en las regiones donde a lo largo de décadas han hecho presencia, principalmente en el sur, noreste y este del país.
Esas áreas —cuya extensión y número no han sido especificadas por los rebeldes— estarían sin Ejército y servirían además, según las FARC, para reparar a las víctimas de la lucha armada.
Pero el gobierno dejó sin piso los llamados «territorios especiales de paz (terrepaz)», donde según la propuesta rebelde, la ONU y organismos regionales como Unasur y Celac ejercerían presencia durante el tiempo en que estén vigentes.
«Nunca hemos pensado en una Colombia fragmentada, no hace parte de nuestro imaginario. ¡Jamás lo hemos pensado! Los famosos ‹terrepaz› hacen parte del imaginario de las FARC», declaró Mora.
Resistencia política
La concesión de zonas desmilitarizadas, más allá de los fines pacíficos, generan mucha resistencia en amplios sectores políticos de Colombia, debido en parte al fallido proceso de paz de 1998, cuando las FARC recibieron una zona de 42 mil km² como sede de paz.
Los jefes militares de entonces denunciaron que el área fue utilizada por la guerrilla para fortalecer su aparato de guerra.
Las FARC habían considerado igualmente como «necesaria» una «transformación de la doctrina y tamaño de las fuerzas armadas», una vez concluyan con éxito las negociaciones.
«Las FARC deben tener absolutamente claro que el proceso que estamos adelantando no incluye reconvenciones, ni redefiniciones a la misión y presupuestos, al tamaño de las fuerzas armadas», sostuvo Mora.







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