
Travesti masculino también conocido como «Drag Queen»
Fotos: Archivo
Comunidades de la diversidad sexual solicitaron ante la Asamblea Nacional un proyecto de ley que luego de casi dos años no ha sido discutido
Pese a que el amor entre personas del mismo sexo data de tiempos inmemoriales, la homosexualidad y diversidad sexual han sido estigmatizadas, denigradas y rechazadas por siglos, lo que ha originado que individuos con una preferencia sexual distinta a la socialmente aceptada luchen cada día por ser respetados, tolerados e incluso gozar de los mismos beneficios y amparos legales que tienen las parejas heterosexuales.
Mientras algunos logros de la comunidad de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales (LGBTI) se evidencian en que actualmente hay 21 países en los que se ha legalizado la unión civil entre personas del mismo sexo, también conocido como matrimonio igualitario, en Venezuela la discusión sobre esta posibilidad ni siquiera ha sido discutida en la Asamblea Nacional (AN).
Cabe destacar que desde el 31 de enero de 2014 diversos grupos activistas que luchan por los derechos de la comunidad LGBTI en Venezuela entregaron un anteproyecto de ley a la AN en la que se solicita la instauración del matrimonio igualitario en el país.
Las voces diversas
Giovanni Piermattei, presidente de la Asociación Civil Venezuela Igualitaria y abogado encargado de elaborar y consignar este anteproyecto de ley, explica que: «Con esta propuesta buscamos la modificación parcial del Código Civil a partir del artículo 44, que establece que el matrimonio en Venezuela solo puede ser entre un hombre y una mujer. Pero, ahora bien, por ninguna parte está especificado que la unión entre personas del mismo sexo está prohibida, por tanto es posible la solicitud de que se amplíe el perímetro de protección más allá de hombre-mujer y es el precedente sobre el que fundamentamos nuestro anteproyecto de ley», argumentó.
«Cuando hablamos de ampliar el perímetro legal se trata de que se incluya a la diversidad sexual, pero bajo las mismas condiciones y beneficios establecidos en el Código Civil para quienes deciden contraer matrimonio o legalizar un concubinato», dijo el jurista quien detalló que «estos beneficios mayormente son económicos, tales como: compra de vehículos, visitas conyugales en caso de que uno de los esposos esté privado de libertad, seguro médico para la pareja, incluso la patria potestad de los hijos», aclaró.
Resaltó que algunos expertos en materia legal apuntan a que es necesario hacer una reforma constitucional, pero aclaró que la propuesta de ley conserva su esencia legal, solo sustituyéndole términos como «marido y mujer», que hacen referencia explícita a las parejas heterosexuales, por «cónyuges» o «contrayentes».
Peculiaridad
Piermattei indica que esta propuesta de ley, a diferencia de las expuestas o solicitadas en otros países, incluye a las personas transgénero, transexuales y travestis, pero de igual manera mencionó la necesidad de que haya una ley de identidad sexual que complemente la del matrimonio igualitario, para que quienes se sienten identificados psicológicamente con una identidad sexual opuesta a la biológica y social, pueda casarse.
Asimismo, existen personas transgénero, transexuales y travestis que luego de pasar de una identidad masculina a femenina y viceversa se han logrado insertar socialmente. Es decir, hombres que se convierten en mujeres o mujeres que se convierten en hombres, ya sea mediante cambio en genitales a través de intervenciones quirúrgicas o no, comienzan a ser vistas y aceptadas como tal, pero en el marco legal esta transición no es posible.
Un ejemplo de este vacío legal es el caso de la abogada internacionalista, profesora universitaria y candidata a la AN por la bancada de la oposición, Tamara Adrián, quien nació varón y vivió como hombre por muchos años, pero que luego de someterse a un cambio de identidad sexual se convirtió en mujer en 2004. Legalmente sigue llamándose Tomás Adrían, ya que en ese mismo año solicitó un reconocimiento de su nueva identidad al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y hasta la fecha no ha recibido respuesta, debido a que actualmente una ley de este tipo no ha sido planteada siquiera, pero se está trabajando en su elaboración.
Sin respuesta
A juicio de Giovanni Piermattei, la falta de discusión del anteproyecto de ley de matrimonio igualitario por parte de la AN «deja mucho que pensar y que desear», ya que legalmente si la solicitud fue entregada en 31 de enero de 2014 debió ser discutida en agosto del mismo año y hasta la fecha no se ha hecho. «Desconozco las razones por las que la AN no ha discutido el anteproyecto, lo que sí puedo decirte es que nosotros cumplimos los pasos pertinentes para hacer la solicitud: obedecimos el artículo 104 de la Constitución que dice que el mismo pueblo puede proponer un anteproyecto de ley, con el 1% de las firmas que estén registradas electoralmente, y así lo hicimos», aseguró.
También dijo que se planteó la posibilidad de que el 17 de mayo fuera decretado como el Día a la No Discriminación por Preferencia Sexual y que en esa misma fecha, antes de que sesionara la AN, se suspendió la discusión de la propuesta sin dar motivos.
La discriminación
El presidente de Venezuela Igualitaria añadió que aun cuando se discuta y apruebe el matrimonio igualitario para la comunidad LGBTI, la marginación por parte de la sociedad aún está latente: «Se mantiene el bulling en la escuela, el rechazo por parte de grupos religiosos y sobre todo la idea de que somos una abominación de la naturaleza, de que somos hijos del demonio o que sufrimos de patologías psiquiátricas».
Por su parte, Luis Meneses, presidente de la Fundación Venezolana de Apoyo a la Diversidad Sexual en el Zulia, indicó que aunque el artículo 21 de la Constitución establece que está prohibida la discriminación por razón de orientación sexual, esto no es suficiente.
«Tiene que crearse en cada cuerpo de seguridad del estado una oficina o departamento que se encargue de atender los casos de maltrato y abuso hacia personas de diversidad sexual, porque si todos somos ciudadanos venezolanos iguales ante la ley, no debe haber menosprecio o exclusión hacia la comunidad LGBTI», expresó.
Meneses acotó que pese a que desde la llegada del Gobierno Bolivariano se le ha dado mayor participación y atención al sexo diverso, el camino por recorrer es bastante largo. «Este es un país netamente conservador, machista, sobre todo el Zulia, y laico comprometido con la Iglesia católica, lo que hace más estrecho el camino hacia la consolidación de los derechos de la sexodiversidad», apuntó.

Conceptos
¿Qué significa LGBTI?
Son las siglas que designan colectivamente a lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero e intersexuales, que empezó a usarse desde los años 90 y que han reemplazado a la frase «comunidad gay», porque busca destacar la diversidad sexual.
Homosexualidad
Es la atracción sexual que siente una persona hacia otra de su mismo género, es decir, cuando se originan relaciones amorosas o sexuales entre dos hombres o dos mujeres, también conocidos como gais y lesbianas.
Bisexualidad
Es la atracción sexual que siente un individuo hacia las personas sin discriminar a qué género pertenece. Es decir, les gustan tanto los hombres como las mujeres y disfruta de tener encuentros sexuales con ambos géneros.
Travesti
Suele ser un hombre que se viste como mujer o viceversa, ya sea con un fin artístico o no. Es decir, aun cuando un hombre se vista como mujer puede ser heterosexual, sin embargo también puede hacerlo por sentirse identificado con una identidad sexual opuesta a la que posee.
Transexualidad
Es una situación que define la convicción por la cual una persona se identifica con el sexo opuesto a su sexo biológico, por lo que desea un cuerpo acorde con su identidad psicológica y vivir y ser aceptado como una persona del sexo al que siente pertenecer. Suelen someterse a las operaciones de cambio de sexo.
Transgénero
Transgénero es el estado de la identidad de género de uno mismo (autoidentificación como hombre, mujer, ambos, ninguno, etc.) que no se corresponde con el asignado (la identificación por parte de los demás de si se es hombre o mujer en función del sexo genético o genital). Las personas trangénero pueden tener un aspecto del género opuesto y sentirse como tal pero conservan sus genitales asignados biológicamente.
Países donde se casan
– Países Bajos
– Bélgica
– España
– Canadá
– Sudáfrica
– Noruega
– Suecia
-Portugal
– Islandia
– Argentina
– Dinamarca
– Uruguay
– Nueva Zelanda
– Francia
– Eslovenia
– Irlanda
– Brasil
– Colombia
– México
– Estados Unidos
– Puerto Rico
Tres visiones de un mismo universo

Amaranta Guevara, chica transgénero:
La activista y representante de los transexuales por el estado Aragua piensa que para llegar a la aprobación del matrimonio igualitario, primero debe haber una unificación de valores y respeto de la sociedad con las personas género diversos, por lo que en este momento no está de acuerdo con el matrimonio igualitario. Sin embargo, sí aprueba la adopción de hijos por parejas del mismo sexo, pues es madre putativa de cinco sobrinos y quisiera ser su representante legal.
Guevara indica que «evidentemente sí hay parejas que merecen tener esa compaginación, por el hecho de que cuando fallece uno de los dos, así hayan vivido muchos años juntos, la familia se encarga de despojar a la persona que quedó viva y esta se queda en el aire».
En el Zulia hasta el momento no hay ninguna representante de chicos y chicas transgénero, pero las demás organizaciones zulianas abogan por este grupo en los proyectos de igualdad de la comunidad de Lesbianas, Gays, Bisexuales y personas Transgénero (LGBT).

Norberto Morán, homosexual:
El presidente de la Asociación Civil Fundación Ciudadanía Diversa (Ciudiver) en el Zulia, desde la organización aboga por el proyecto de identidad de las personas transgénero, pues refiere que son estas personas las más afectadas por la discriminación de la sociedad. «La dificultad se encuentra en que la cédula no concuerda con la apariencia física de las chicas y chicos transgénero, por lo que les es difícil ingresar a las universidades, encontrar trabajo y adquirir alimentos de primera necesidad», acotó.
Aunque Morán no está de acuerdo con el matrimonio igualitario, piensa que sería mejor llevarlo a una especie de contrato en el cual sean incluidos los bienes que la pareja concibió durante su relación, para que al momento de faltar uno de los dos, el que quede no pierda sus derechos. En lo personal comentó que trabajaría en pro de la eliminación del matrimonio como institución.
Padre de tres hijos, dijo que su experiencia desde que decidió contar al mundo su preferencia sexual le indica que «es totalmente falso de que si dos hombres crían a un niño este puede ser a futuro homosexual. Mis hijos crecieron sabiendo mi verdad y no tienen ningún tipo de problema, al contrario, apoyan la organización que represento. Mis hijos me han ayudado mucho ya hasta un nieto tengo y crecerá sabiendo la verdad de su abuelo».

Johorno Borges, lesbiana:
La activista y representante de la Fundación Venezolana de Apoyo a la Diversidad Sexual (Fuvadis) en el Zulia considera que se vive en una sociedad machista y las lesbianas siempre son vistas en segundo plano dentro de la homosexualidad. Sin embargo, apoya rotundamente el matrimonio igualitario, pues piensa que deben ser creadas leyes que amparen los derechos de una pareja conformada por personas del mismo sexo, al igual que el matrimonio entre hombre y mujer.
Borges señala que hay lesbianas que sienten el llamado a ser madres y, tal cual como es su caso, su preferencia sexual no fue un impedimento para serlo: «Tengo una hija de 16 años, vivió y creció por más de 10 años con mi pareja, nunca tuve problemas».
Por último, la representante de Fuvasis en la región compartió: «Me abrí a mi familia porque me enamoré y la familia de mi pareja me rechazaba por no aceptar lo que somos. Al hacerlo, mis padres fueron un gran apoyo, lo único que me dijo mi mamá fue que no me quedara sola, que tuviera un hijo y eso fue lo que hice. Nunca sentí rechazo por parte de mi familia».
¿Una patología?
Hay mucha polémica con respecto a si ser homosexual, transexual o transgénero es una patología o no, y lo cierto es que por muchos años la Asociación Americana de Psiquiatría conceptualizaba la homosexualidad y la transexualidad como una enfermedad hasta que en 1990 fue despatologizada la homosexualidad primeramente.
Luego, en 2013 se hizo un cambio significativo en esos manuales de psicología y psiquiatría, calificando al transexual y al transgénero ya no como una enfermedad sino como disforia de género, con el fin de ser tratada para guiar a los individuos en su proceso de auto aceptación y que éste pueda decidir si quiere transexualizarse (cambiarse el sexo) o se siente cómodo con sus genitales, lo que permite brindarles amparo legal. Es por ello que en Venezuela fueron incluidos en el anteproyecto de ley de matrimonio igualitario.

Diversidad sexual pide igualdad de derechos y beneficios







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