
Francisco fue recibido y ovacionado por todos los congresistas de Estados Unidos
Fotos: AFP
Durante un histórico discurso ante el Congreso de EE UU, Francisco manifestó ayer con fuerza su oposición a la pena de muerte en el mundo. Pidió a los congresistas «no dar nunca la espalda a los vecinos», en referencia a la crisis de refugiados que se está dando en el mundo. El Papa también criticó el trato que el sistema económico da al planeta y propuso un cambio que permita el desarrollo de las generaciones futuras
Washington — El papa Francisco reiteró este jueves con fuerza su oposición a la pena de muerte en el mundo, durante un histórico discurso ante el Congreso de Estados Unidos, donde la gran mayoría de los legisladores está a favor de la pena capital.
La «certeza de que tenemos que custodiar y defender la vida humana en todas las etapas de su desarrollo, me ha llevado, desde el principio de mi ministerio, a trabajar en diferentes niveles para solicitar la abolición mundial de la pena de muerte», dijo el pontífice argentino quien fue interrumpido por los aplausos de los congresistas de un país que practica varias ejecuciones al año.
«La sociedad solo puede beneficiarse en la rehabilitación de aquellos que han cometido algún delito», afirmó. Hay 31 estados, de los 50 en Estados Unidos, que aplican la pena de muerte, aunque 10 han renunciado a condenar a los convictos con el máximo castigo.
Sueños de América
En su intervención ante las dos cámaras del Congreso de Estados Unidos, apeló a cumplir lo que denominó los «sueños» de América y donde reivindicó que se escuche «la voz de la fe».
«Un buen político es aquel que, teniendo en mente los intereses de todos, toma el momento con un espíritu abierto y pragmático. Un buen político opta siempre por generar procesos más que por ocupar espacios», opinó Bergoglio.
Instó a reformar en el Congreso la legalización de la tenencia de armas.
Refugiados
El Papa recordó, por otro lado, que el mundo está asistiendo a la peor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial y pidió a los congresistas «no dar nunca la espalda a los vecinos», en alusión a los millones de inmigrantes cuyos derechos «no siempre fueron respetados».
«Nosotros, pertenecientes a este continente, no nos asustamos de los extranjeros, porque muchos de nosotros hace tiempo fuimos extranjeros», recordó el Pontífice, cuyo discurso de 55 minutos fue interrumpido por los aplausos de los congresistas en 37 ocasiones.
Como se esperaba, el Papa aludió a su encíclica Laudato Si, en la que critica duramente el trato que el sistema económico vigente da al planeta y propone un cambio que permita garantizar la sostenibilidad del desarrollo de las generaciones futuras.
Por último, se refirió a la cita que le llevará el sábado a la ciudad de Philadelphia, al VIII Encuentro Mundial de las Familia, origen del viaje que trajo al Papa a Estados Unidos, país que visita por primera vez.
«Recen por mí»
Terminada su intervención ante el Congreso, bendijo desde el balcón del Capitolio, frente a la enorme explanada del National Mall, a la multitud que esperaba el saludo del Pontífice, quien pidió, como suele ser habitual en él: «Por favor, recen por mí».
Misa en Nueva York
Al llegar a Nueva York, la tarde ayer el papa Francisco ofició una misa realizado en la catedral de San Patricio de la potentada ciudad.
En la ceremonia donde asistió el clero, religiosos y religiosas estadounidenses, el Sumo Pontífice reconoció que «han sufrido mucho a causa de la vergüenza provocada por tantos hermanos que han herido y escandalizado a la Iglesia en sus hijos más indefensos». refiriéndose a los pederastas miembros de la Iglesia católica.
El Papa fue recibido en el templo por el arzobispo de Nueva York, el cardenal Timothy Dolan.







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