En esa búsqueda constante del ser humano por transitar los caminos del progreso y las invenciones que procuraran más y mejor calidad de vida por el entretenimiento que aportarían, fue naciendo y evolucionando poco a poco el cine, denominado en el «Manifiesto de las Siete Artes de 1911» como el séptimo arte, a saber: La Arquitectura, La Escultura, La Pintura, La Música, La Danza, La Poesía y El Cine. No obstante, no es un orden universalmente aceptado.
Ahora bien, el cine nació con voluntad sonora pues en las primeras películas mudas aparecían actores bailando, no se escuchaba la música, pero el contenido y los pasos que estos daban la sugerían, la ilustraban y despertaban la imaginación sonora en el público, hasta que poco a poco se fueron contratando músicos que tocaban en vivo obras clásicas y alegres de acuerdo a las tramas de las películas y que por cierto, se hacían al principio solo en grandes salas y en lugares pudientes.
En ese avance al principio persistían los problemas de sincronización y amplificación del sonido con las escenas de las películas y a partir de 1923 ya se apreciaban ingeniosos intentos de obras sonoras lo que desató una creatividad infinita en los cineastas de la época. En el momento en que se logró grabar en el celuloide esta pista sonora, se hizo posible ajustar el sonido a la imagen, y por lo tanto hacer sonoro el cine.
Así las cosas en esa búsqueda de la perfección imagen-sonido fueron creándose espectaculares obras cinematográficas que impregnaron de sentimientos y permanentes recuerdos a todos los públicos, como la famosísima película Cantando Bajo la Lluvia realizada por la Metro Golden Mayer en 1952 y la inigualable competencia por lograr el Oscar de la Academia norteamericana entre las bandas sonoras Love is a many Splendored Thing (El Amor es una Cosa Esplendorosa) y Unchained Melody (Melodía Desencadenada) en el año 1955.
Aunque Melodía Desencadenada alcanzó el segundo lugar, ha sido la canción de amor más versionada del siglo XX por la dulzura de sus acordes, su profundo amor en la historia y su inigualable letra la cual se utilizó en 1990 como banda sonora de la película Ghost (La Sombra de un Amor) la cual relata de manera ingenua e intensa la perdida temprana de la amada pareja quien ciega su vida en un accidente. Pero a lo largo de la historia tanto ella que está en la tierra y él que esta camino al cielo quedan mágica y extraordinariamente unidos por el lazo inmortal del amor y la letra lo trata de expresar diciendo: Oh mi amor mi vida/ yo sufro por tu amor/tantos deseos de tocarte de nuevo/ te quiero volver a ver y contigo estar/ le ruego a Dios que vuelvas rápidamente a mi/ mis brazos son más grandes que el mar esperando que regreses y aunque no te puedo ver / te siento tan cerca…
Quien disfrutó de esa película y su banda sonora seguro puso a volar su imaginación muy alto, logrando escuchar un coro angelical de mil voces en un arcoíris pentagramado con las lágrimas del amor y el dolor.
Hasta el próximo domingo, con el favor de Dios.






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