Joso — Las inundaciones que arrancaron casas de sus cimientos y las dejaron bajo deslaves se extendían ayer por Japón, mientras más ríos desbordaban sus orillas, provocando al menos 23 desaparecidos y forzando a más de 100 mil personas a huir.
Una severa advertencia de lluvias seguía vigente para partes del norte de Japón, pero la crecida estaba bajando lentamente en la ciudad de Joso, la más afectada, después de arrasar casas, a veces con sus dueños todavía dentro, en escenas que recordaban a las de un tsunami.
Dos niños de ocho años estaban entre los desaparecidos, mientras las inundaciones se extendían al norte hacia la prefectura de Miyagi, cuya línea costera fue asolada por el terremoto y tsunami del 11 de marzo de 2011 que provocó la muerte de casi 20 mil personas.






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