
Foto: AFP
Otto Pérez dimitió para «mantener la institucionalidad del país» y «la figura de la presidencia alejada del proceso judicial»
Ciudad de Guatemala — El presidente de Guatemala, Otto Pérez, renunció al cargo en la medianoche del miércoles para someterse a un proceso judicial por cargos de corrupción, a solo tres días de las elecciones generales.
Pérez presentó su renuncia en una carta enviada al Congreso a las 23H58 locales del miércoles (05H58 GMT del jueves), anunció el vocero presidencial Jorge Ortega en un comunicado entregado a la prensa.
Ortega explicó a la AFP que Pérez dimitió para «mantener la institucionalidad del país» y «la figura de la presidencia alejada del proceso judicial».
El Congreso, en una decisión histórica le retiró el martes la inmunidad a Pérez para que enfrente a la justicia.
Tras ser aceptada la dimisión, el Legislativo convocó a una sesión de emergencia en la que asumió formalmente el vicepresidente Alejandro Maldonado.
Orden de prisión
En horas de la tarde el juez Miguel Ángel Gálvez dictó prisión provisional al expresidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, quien será trasladado hasta el cuartel Matamoro, ubicado en la capital del país. Asimismo, indicó que la audiencia de primera declaración continuará hoy.
Tras culminar la audiencia, el exmandatario, que renunció este jueves, aseguró que hoy presentará su defensa y dijo que no pretende fugarse del país.
Delitos
Pocas horas antes de la dimisión, el juez Miguel Ángel Gálvez emitió una orden de captura contra el mandatario por los delitos de asociación ilícita, caso especial de defraudación aduanera y cohecho.
En la carta enviada al Congreso, firmada de puño y letra, y divulgada por los medios locales, Pérez sostiene que enfrentará «con la conciencia tranquila los procesos que correspondan». «En la situación actual y teniendo en cuenta por sobre todo el interés del Estado, me corresponde continuar con el debido proceso y por lo tanto presentarme ante la justicia y dirimir mi situación personal con la convicción de hacer lo correcto», subrayó.
Julia Barrera, vocera de la Fiscalía, explicó a la AFP que en el momento en que Pérez se presente ante el juzgado, el ente acusador solicitará ligarlo al proceso judicial y dictarle prisión preventiva, una medida que de ser aprobada, hubiera de todas formas significado la destitución automática de sus funciones.
¡Otto ladrón!
En la madrugada, apenas conocida públicamente la dimisión, algunas decenas de guatemaltecos celebraron frente a la Corte Suprema, haciendo sonar pitos y coreando consignas: «Otto ladrón, te vas a ir a Pavón», decían en referencia a una de las principales cárceles del país.
«Es bueno que la ciudadanía continúe con coraje y madurez estos movimientos sociales», expresó la mañana de este jueves a periodistas la Premio Nobel de la Paz y líder indígena Rigoberta Menchú, en la Plaza de la Constitución, adonde otro grupo acudió a celebrar.
La renuncia de Pérez tiene lugar tres días antes de que los guatemaltecos acudan a las urnas para elegir al nuevo presidente, vicepresidente, 338 alcaldes, 158 diputados y 20 representantes al Parlamento Centroamericano, en unas elecciones marcadas por la crisis política desatada en abril pasado por varios casos de corrupción en el gobierno y que ha provocado protestas masivas de repudio.
Para «prevenir posibles manifestaciones violentas», la oficina en Guatemala del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos anunció el miércoles que se mantendrá en vigilancia con equipos en varias regiones del país.
Ocaso de un presidente
Pérez fue acusado el pasado 21 de agosto por la Fiscalía y una comisión de la ONU contra la impunidad en Guatemala de ser uno de los cabecillas de una red denominada «La Línea», dedicada al cobro de sobornos a empresarios para la evasión de impuestos en el sistema nacional de aduanas.
Salpicada por el mismo escándalo, la exvicepresidenta Roxana Baldetti, quien renunció el pasado 8 de mayo, se encuentra en prisión preventiva.
Antes de la renuncia del presidente, la Corte de Constitucionalidad (CC), la máxima instancia judicial del país, rechazó por unanimidad recursos de amparo a favor del mandatario.
En la situación actual y teniendo en cuenta por sobre todo el interés del Estado, me corresponde continuar con el debido proceso y por lo tanto presentarme ante la justicia y dirimir mi situación personal con la convicción de hacer lo correcto
Otto Pérez, expresidente de Guatemala
El general que cayó por la corrupción que prometía combatir
El expresidente Otto Pérez es un general que llegó al poder con la promesa de aplicar mano dura contra la criminalidad y liderar un gobierno transparente.
De 64 años, llegó a la presidencia en enero de 2012 con la promesa de aplicar mano dura contra la corrupción y la criminalidad, ante el clamor para frenar la violencia, que deja unos 6 mil muertos cada año.
Sin embargo, esos compromisos quedaron en el tintero y hoy, al salir de la presidencia por la puerta de atrás, enfrentará las denuncias de la Fiscalía y de la comisión de la ONU contra la impunidad en Guatemala (Cicig), que le acusan de ser uno de los cabecillas de la red ilícita «La Línea».
Formado en tácticas contrainsurgentes y de contrainteligencia durante la guerra civil (1960-1996), que dejó unos 200.000 muertos, el mandatario se mantenía aferrado al cargo pese a la indignación popular. Como buen militar, se atrincheró cuanto pudo en la Casa Presidencial evitando toda actividad pública.
El lunes pasado, en una rueda de prensa, había descartado renunciar tras negar, hasta la saciedad, haber recibido dinero de forma ilegal.
Su exvicepresidenta Roxana Baldetti está en prisión preventiva acusada por el mismo caso. Los dos se conocieron durante el gobierno del presidente Jorge Serrano (1991-1993), quien huyó del país en junio de 1993 después de enfrentar también cargos de corrupción. Actualmente vive exiliado en Panamá como magnate inmobiliario.
Su formación como Kaibil, el cuerpo de élite contrainsurgente del Ejército guatemalteco, es lo que le mantenía en el cargo porque «los Kaibiles nunca se rinden», afirmó a la AFP la Premio Nobel de la Paz, la líder indígena Rigoberta Menchú.
«Él es un hombre de guerra, un hombre de inteligencia, un hombre peligroso», afirmó la laureada guatemalteca.
Para Manfredo Marroquín, director de Acción Ciudadana, brazo local de Transparencia Internacional, el gobernante es el «prototipo del político guatemalteco, que tiene mucha aceptación en las élites que no buscan cambios». «La única diferencia del presidente (Pérez) con el resto es que ha habido un factor externo» que es la Cicig, destacó.
La esposa del presidente, Rosa Leal, tiene una apreciación bien distinta. Para ella, «es un hombre que sabe lo que quiere, muy respetuoso, muy humilde, con muchos principios y valores».
Sus partidarios le reconocen una gran capacidad de escuchar. En los últimos años sorprendió al proponer la legalización de las drogas como medio de lucha contra el narcotráfico.
El gobernante ascendió a la jefatura de Estado con un alto nivel de confianza y como el primer militar en gobernar el país desde el restablecimiento de la democracia en 1985. Para muchos era un antídoto a la corrupción rampante en las administraciones civiles.
Es conocido como el «General de la Paz», apelativo que repetía con orgullo por haber firmado en 1996 en nombre del Ejército los acuerdos que pusieron fin a la guerra de 36 años.
En el pasado, fue acusado de violaciones de los derechos humanos, pero Pérez se escudó en que todo ocurrió en el marco de la guerra y en que se retiró del ejército en 2000.
En 2003 fue elegido diputado y en 2007 fue candidato a la presidencia, siendo derrotado en segunda vuelta por Álvaro Colom.
Antes de llegar al Congreso, dirigía las marchas contra el expresidente Alfonso Portillo, a la postre condenado en Estados Unidos por lavado de dinero obtenido de la corrupción.
Portillo concluyó su mandato en 2004. Pérez pretendía llegar hasta el final del suyo, en enero de 2016.
Nacido en Ciudad de Guatemala el 1 de diciembre de 1950, tiene dos hijos con Leal, con quien está casado desde 1971: Lissete —administradora de empresas— y Otto, quien ganó la alcaldía de Mixco, municipio cercano a la capital, por el partido de su padre.







Comente