Foto: Agencias
Está claro para todos los analistas, que en Ucrania tiene que darse algo, muy pronto. La economía está muerta. El auténtico y efectivo peligro para Kiev no es el ejército ruso, sino el frustrado y empobrecido pueblo ucraniano…
Los dirigentes novorrusos convocaron a una rueda de prensa para advertir sobre el riesgo inminente de un asalto Ukronazi sobre las RR PP de Donetsk y Lugansk. La conferencia periodística tuvo la originalidad que el viceministro de Defensa y portavoz de las fuerzas armadas Novorrusas, Edward Basurin, mostrara un mapa con lo que describió como el plan ucraniano de ataque.
¿Cuál es el «Plan de Ataque» ucronazi sobre Novorrusia?
No existe ninguna duda de que el mando Novorruso tiene una precisa información de inteligencia sobre la situación en la Ucrania ocupada por los «nazis» y de los planes de la junta de Kiev (todo cortesía de Moscú). No obstante, lo que evidencia el mapa mostrado por Basurin es también cabalmente predecible e igual a lo que Kiev intentó el año pasado: rodear y aislar a Donetsk y Lugansk y tomar el control de zonas clave (o incluso todas) de la frontera entre Ucrania y Rusia. Basurin también citó las cifras de las fuerzas de Poroshenko, que, sin duda, son numéricamente grandes.
Basurin también advirtió que el ataque central estaría precedido por una agresión de bandera falsa, organizado por la Junta, para responsabilizar a los Novorrusos. Una vez más, no hay nada nuevo en esto.
Honestamente, debido a la situación política de Kiev, a la quiebra económica total del Estado ucraniano y a las relaciones internas de Poroshenko con sus socios, desde hace varias semanas se habla de un inminente ataque de Kiev a las provincias del Este. Tal ataque, de hecho, ha sido perentorio y la retórica bélica de la Junta solo ha reforzado esta sensación de peligro inminente. Por otra parte, la reciente visita del Ministro de Defensa británico a Kiev solo empeoró las cosas, ya que la junta siempre toma iniciativas cuando algún dignatario occidental la visita. Añádase la reunión de Poroshenko con sus homólogos de Alemania y Francia, que aunque exigieron cumplir los acuerdos de Minsk, la sensación de crisis es total.
No obstante, aunque las tensiones son serias y basadas en la realidad, no hay nada nuevo en el planteamiento. Se podría afirmar que «todo este pánico» es lo mismo de siempre y que lo seguirá siendo hasta que el régimen monstruoso de Kiev sea finalmente reemplazado por un gobierno más o menos civilizado. Esto inevitablemente sucederá, pero, por desgracia, no en un corto plazo.
Así que el mundo queda en esa situación agotadora y frustrante de que otro ataque «ukronazi» podría suceder en cualquier momento, pero también pudiera contenerse por las presiones de Berlín y París que le añaden, a la crisis terminal de Ucrania, la baja moral de los contingentes emplazados en la frontera y el letal armamento de las tropas de Donetsk y Lugansk. Esa es el resultado de tener psicópatas débiles, perversos, e inseguros, a cargo de todo un país.
Economía y política
Corre el rumor de que los Novorrusos estaban planeando organizar un referéndum para unirse a Rusia. Aunque las autoridades rebeldes aseguran que son elecciones para seleccionar autoridades, dentro de lo acordado en Minsk-2, este tipo de rumor también podría servir como un pretexto perfecto para un ataque de Kiev.
Está claro para todos los analistas, que en Ucrania tiene que darse algo, muy pronto. La economía de Kiev está muerta, las existencias de productos básicos, de energía y calefacción para el próximo invierno están en cero, el país está en ruinas junto a las tensiones sociales que van en aumento en todas partes. Pero, un cambio de régimen en Kiev no sucederá sin que se produzca un nuevo ataque sobre el Este. La junta realmente no tiene nada que perder y ha concentrado una gran fuerza de ataque que, por muy mal preparada, tiene la fuerza suficiente, al menos teóricamente, para atraer a Rusia y, de ese modo, salvar a los golpistas de Kiev.
El objetivo sería atraer a Rusia al Donbás
Definitivamente nadie, que conozca la realidad, piensa seriamente que las tropas de Poroshenko puedan ocupar Donetsk o Lugansk y menos pacificar el Donbás. Todo el mundo apuesta a lo contrario, pero esa no es la historia. Todos, incluyendo a la Uniòn Europea y a EE UU, están plenamente conscientes de que el Donbás se perdió para siempre. El verdadero propósito de un ataque no sería «reconquistar» Novorrusia, sino atraer a Rusia al Donbás. ¿Cómo?
En teoría (supuesto dudoso), si Kiev puede lanzar suficientes hombres y vehículos blindados para apabullar a las defensas novorrusas y si lograran rodear Donetsk y Lugansk, Rusia no tendría otra opción que intervenir. Por supuesto, Moscú derrotará fácilmente a las fuerzas ukronazis, en menos de 12 horas, pero en ese instante el régimen nazi de Kiev se habrá salvado: declarará la movilización total, acusará por cada dificultad a Rusia, aplastarán toda resistencia interna aún con más brutalidad que antes y forzará políticamente a todos los aliados de Estados Unidos a proveer ayuda al régimen neonazi.
El ejecutivo de Kiev, por cierto, estaría seguro ya que, en contra de las esperanzas de muchos, los rusos no empujarían mucho más allá de la actual línea de contacto. A lo sumo liberarán Mariupol y/o Slaviansk/Kramatorsk como «castigo» por el ataque. La junta en Kiev seguirá estando segura, al menos de los rusos… Esta es una hipótesis que muy difícilmente se pueda dar.
Vladimir Putin sabe que este es el objetivo (el único) de cualquier ataque ucraniano, y ha preparado lo suficiente a las fuerzas de Donetsk y Lugansk —en consecuencia— que ya funcionan como un verdadero ejército, provisto de una alta capacidad de defensa-ataque, y de una moral de combate, a toda prueba. Las elecciones en el Donbás son un ardid y al mismo tiempo una señal de fuerza…
¿Aguantará Kiev la prueba de una tercera y definitiva derrota?
El auténtico y efectivo peligro para la junta «neonazi» no viene del ejército ruso, sino del desilusionado y empobrecido pueblo ucraniano con el que el régimen tendrá que lidiar día a día, «frente a frente». Las opciones se ofrecen en un menú que fractura a Ucrania en tres toletes, con un mediano poder en Kiev, una zona liberada en el occidente (frontera con Polonia) y un fuerte fragmento independiente en el Sureste que incluye al actual Donetsk /Lugansk, mas Odessa, Mariupol y Slaviansk-Kramatorsk.







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