Caracas — Luego que los senadores opositores de Brasil no les fuera permitido entrar a Caracas, el líder opositor Henrique Capriles sostuvo ayer que la presidenta del vecino país, Dilma Rousseff, debe subir «el tono» sobre la situación.
Expresó que hay recientes acciones de Brasil que muestran que tiene una «visión diferente» sobre la crisis en Venezuela, pero le pidió a la mandataria fijar una posición más severa por casos como el de los diplomáticos brasileños que estuvieron el jueves en Caracas.
«Hace cuatro años era imposible hablar con el embajador de Brasil. Él tenía orden para no hablar con la oposición. Después de las protestas de 2014, los cancilleres de Unasur vinieron a Caracas y el canciller Luiz Alberto Figueiredo dijo que había sido instruido por la presidenta a conversar a solas conmigo», detalló el líder en una entrevista a un medio internacional.
Explicó que en su encuentro, con el entonces ministro de Exteriores de Brasil, le presentó un relato de la situación «para que ella (Rousseff) no tuviera solo la versión del gobierno».






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