
Fotos: Agencias
Los primeros visitantes observaron las decenas de pabellones que rivalizaban entre sí en inventiva arquitectónica
Milán — La Exposición Universal de Milán abrió sus puertas ayer, inaugurando seis meses de debates y celebraciones en torno a la agricultura y la alimentación, pero el acto se vio empañado por disturbios durante la tarde.
Los primeros visitantes observaron las decenas de pabellones que rivalizaban entre sí en inventiva arquitectónica.
Sin embargo, la fiesta no fue del agrado de todos. Así, miles de personas se manifestaron contra el despilfarro de dinero público y la contratación de trabajadores precarios. Además, decenas de estos manifestantes anti-Expo, se enfrentaron a la policía a la que lanzaron piedras. Los agentes respondieron con gases lacrimógenos.
Las fuerzas de seguridad anunciaron haber detenido a «una decena» de manifestantes, mientras que la agencia italiana Ansa indicó que 11 policías resultaron heridos en los choques.
«Hoy la Expo es una realidad. Aún no es una apuesta ganada, tenemos seis meses para ganarla, pero es un desafío al que podemos enfrentarnos», afirmó el jefe de gobierno italiano, Matteo Renzi, tras la inauguración oficial.
Enturbiadas por varios escándalos de corrupción, las obras de la Expo han acumulado retrasos y los obreros han trabajado durante meses para instalar todos los pabellones a tiempo.
Eso no ha impedido varios fallos de la organización. Los belgas estaban furiosos al no poder vender cerveza y patatas fritas, porque nadie les había dicho que las entregas no se permitirían en la víspera de la apertura.

Miembros del Bloque Negro fueron cercados por los agentes de seguridad






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