París — El ejército francés, acostumbrado a intervenir en África, se enfrenta a un escándalo potencialmente devastador en la República centroafricana, donde sus soldados están acusados de violar niños en 2014.
El presidente francés, François Hollande, prometió ayer que será «implacable» si se confirman las acusaciones de que soldados franceses de la operación Sangaris violaron a niños a cambio de comida.
La operación Sangaris fue lanzada en diciembre de 2013 para poner fin a los enfrentamientos entre milicias cristianas y musulmanas en la República centroafricana. En la operación, avalada por la ONU, participan 2 mil soldados franceses.






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