Foto: Agencias
La muestra de juegos es ínfima. Falta de ritmo. Todavía hace frío. Las excusas son las de siempre, pero la tendencia se mantiene en las Grandes Ligas: los lanzadores han mostrado una aplastante superioridad sobre el bateo.
En los primeros 91 juegos de la temporada regular ha habido 20 blanqueadas. Hubo al menos una en cada una de los primeras siete jornadas de la campaña, algo que no se daba desde 2002. «Verlos lanzar es divertido», dijo el receptor de los Cachorros Miguel Montero. «Y me consta que batear ya no es tan divertido».
Eso lo puedo atestiguar Mike Napoli, el primera base de los Medias Rojas que el domingo rompió una racha de 18 turnos en blanco al conectar un sencillo en el octavo inning. Peor le va a Evan Gattis, el bateador designado de los Astros. Se ha ido en blanco en 20 turnos, con 12 ponches. Logró embasarse por primera vez el domingo, al recibir un boleto en su aparición 21 al plato.
«Me ha tocado pasar por esto antes, con períodos malos, pero es un proceso», se consoló Napoli. «Este es un deporte en el que estar en ritmo es esencial». Según Stats, el promedio de carreras anotadas hasta el domingo fue de 8,34 por juegos. Eso marcó un descenso con respecto al promedio de 8,38 tras las primeras ocho jornadas en 2014. También es la cifra más baja desde 1992.






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