Andreas Lubitz, de 28 años, fue el copiloto del Airbus siniestrado
Fotos: Agencias
Investigadores a cargo del caso informaron que se han encontrado partes de restos humanos, pero ni un solo cuerpo intacto en el lugar donde se estrelló el Airbus. Se instalaron laboratorios móviles y les pidieron muestras de ADN a las familias para tratar de identificar a los muertos. Para muchas familias, el dolor se convirtió en rabia luego que se informara que el copiloto estaba de reposo médico
Berlín — Entre 400 y 600 restos humanos han sido recuperados del lugar de siniestro donde se estrellara el Airbus A320 de la aerolínea Germanwings (filial de Lufthansa), luego que el pasado martes, el copiloto de la aeronave presuntamente dirigiera el avión directo a tierra.
El coordinador de la búsqueda, el coronel Patrick Touron, director adjunto del Instituto de Investigación Criminal de la Gendarmería, afirmó que cuentan ya con entre 400 y 600 restos humanos que están siendo analizados en el centro avanzado montado en la localidad de Seyne-les-Alpes. La violencia del impacto prácticamente pulverizó a los pasajeros, cuyos restos ardieron posteriormente en la explosión del queroseno del aparato.
Por eso, indicó Touron, no se ha encontrado ningún cadáver completo pese a que los investigadores comenzaron la búsqueda por el lado más alejado del impacto, donde teóricamente sufrieron menos daños.
Laboratorio alpino
En el laboratorio de campaña de Seyne un grupo de forenses franceses apoyados por investigadores españoles y alemanes busca en los restos rescatados pruebas de ADN, huellas dactilares o el perfil dental, los únicos elementos que permiten la identificación de un pasajero. Cuarenta especialistas trabajan en difíciles condiciones para recolectar restos humanos y otros elementos que puedan servir a la investigación.
Hasta que no se termine, no se entregarán los cuerpos a sus familias.
Copiloto deprimido
El copiloto de Germanwings, Andreas Lubitz, de 28 años, quien estrelló —presuntamente de forma voluntaria— el Airbus A320 en los Alpes franceses, estuvo seis meses bajo tratamiento psiquiátrico antes de completar su formación, afirmó ayer el diario alemán Bild.
De acuerdo con ese medio, que se remite a «círculos de Lufthansa», las razones por las que Lubitz interrumpió su formación en 2009, se debieron a una grave depresión, según se le diagnosticó entonces.
En los registros realizados ayer durante horas en las dos viviendas del copiloto —la de sus padres y la propia, en Düsseldorf— se incautaron informes que respaldan la tesis de los trastornos psíquicos.
Sin embargo, las autoridades aún no aportan más detalles acerca de éste u otro material incautado, para no dañar la investigación.

Los rescatistas e investigadores siguen buscando entre los escombros, para hallar la otra caja negra del avión
Interrupción laboral
El hecho de que el copiloto que causó la catástrofe aérea interrumpiera durante un período relativamente largo su formación en la escuela aérea de Lufthansa, fue reconocido ayer por el presidente de la compañía, Carsten Spohr.
El propio Spohr no concretó a qué se debió esta interrupción, ateniéndose a que está bajo la prerrogativa de la confidencialidad médica. Esto desató rápidamente las especulaciones en distintos medios, apuntando a una depresión o «burnout», el síndrome del «quemado» por estrés laboral.
En 2009, Lubitz interrumpió por unos meses esa formación, que reanudó con posterioridad hasta ingresar en Germanwings, filial de bajo coste de Lufthansa, en 2013.
Spohr insistió ayer en que, tanto al ingresar en la escuela como al reanudar y completar su instrucción, pasó los más rigurosos exámenes, tanto físicos como mentales.

La policía alemana encontró «evidencias» dentro de la casa del copiloto
De baja por enfermedad
La fiscalía de Düsseldorf informó este viernes que Lubitz tenía un certificado médico de baja por enfermedad, que había roto y ocultado a la empresa, así como otros documentos que demuestran que estaba en tratamiento. Fuentes de la Fiscalía han negado que se hubiera encontrado una carta de despedida.
Por su parte, el gobierno alemán aseguró que por el momento no hay «ningún indicio» de que existiera una motivación terrorista. Por el momento, los datos recabados por la policía alemana no han aportado nada que permita avanzar en esta dirección, lo cual tampoco significa que esta línea de investigación se haya cerrado del todo.
«Tenía una crisis existencial»
En lo que respecta al estado del copiloto, el diario británico The Times aseguró ayer viernes que el copiloto tenía un historial de depresión por «una crisis existencial». En un artículo titulado «Lufthansa conocía la depresión del copiloto», el rotativo indicó que Lubitz tenía un «historial de depresión» provocada por «una crisis existencial».
El presidente de Lufthansa, Carsten Spohr, afirmó admitió la interrupción de la formación de Lubitz. Por su parte, el diario alemán Bild señaló que el copiloto recibió tratamiento psiquiátrico por un «grave episodio depresivo» en 2009. El episodio incluía «crisis de ansiedad y depresiones» y llevó al joven a recibir tratamiento psiquiátrico durante 18 meses.
Habló la exnovia
La exnovia de Andreas Lubitz, confirmó que este sufría una «grave depresión». La cadena gala iTele tuvo acceso a la declaración de la expareja del alemán, que fue interrogada ayer por la policía de su país. Según la prensa alemana, Lubitz y su novia, que tenían siete años juntos, tenían planeado casarse el próximo año, pero llevaban discutiendo varias semanas y habían roto el día anterior al accidente.
El mismo diario, agregó que Lubitz acudió al Hospital Clínico Universitario de Dusseldorf durante el mes de febrero y el de marzo, pero voceros del centro asistencial desmintieron que acudiera por una depresión.
Según informó el establecimiento en un comunicado, «la última vez que acudió fue el pasado 10 de marzo», pero no ofreció detalles sobre la dolencia, alegando secreto médico. Sí aclaró que «no es cierto» que Lubitz hubiera acudido por una depresión.
Policía halla pista clave para la investigación
El registro de la casa del copiloto, Andreas Lubitz, ha permitido a la policía dar con una «pieza clave» para entender qué ha podido pasar para un desenlace así.
En el registro, que duró más de cuatro horas y luego que los agentes se llevaran un ordenador y múltiples efectos personales, se encontró la referida prueba que, por otro lado, «no es una nota de suicidio».
«Hemos encontrado algo que va a ser trasladado para su análisis. No podemos decir lo que es, de momento, pero podría ser una pista importante para saber lo que ha pasado. Esperamos que pueda darnos algunas explicaciones», explicó el portavoz de la Policía de Dusseldorf, Markus Niesczery.
Lufthansa nombra un «piloto jefe» a cargo de la seguridad
El grupo Lufthansa, casa matriz de Germanwings, anunció ayer la designación de un «piloto jefe», que habrá de «examinar y modificar las reglas de seguridad».
Dicho cargo lo ocupará Werner Maas, quien ya tiene a su cargo la seguridad en Lufthansa. De ahora en adelante, también supervisará el trabajo de quienes ocupan el cargo equivalente en las demás compañías del grupo, o sea Germanwings, Swiss, Austrian Airlines y Lufthansa Cargo.
Maas tendrá que «examinar y modificar las reglas de seguridad» bajo supervisión directa del presidente del grupo, Carsten Spohr, precisó el grupo en un comunicado.
Psiquiatra habla sobre el suicido en pilotos
En el caso de algunas personas, la ideas suicidas son «tan fuertes» que anulan todo lo demás y es posible que su comportamiento no permita presagiarlo, afirma el psiquiatra francés Bernard Granger, sobre la hipótesis de un suicidio del copiloto de Germanwings.
Granger es jefe del servicio psiquiátrico del hospital Tarnier (Cochin) de París.
Pregunta: ¿Qué podría llevar a un piloto a suicidarse?
Respuesta: «Es muy difícil responder porque nunca he tenido a ese señor —el copiloto— en frente. No se sabe si había tomado sustancias, si su novia lo había dejado la víspera, si tenía antecedentes psiquiátricos ocultos, si tuvo un impulso, si tenía problemas desde hace un tiempo o si, por el contrario, le sucedió algo brutal. Es imposible plantear la más mínima hipótesis en la medida en que no se tiene nada tangible, excepto que se encerró en la cabina e hizo una maniobra para que el avión se estrellara».
P: ¿Qué se puede decir de quienes se suicidan provocando la muerte de otras personas?
R: «Si se tratara de un caso simple, se habría suicidado de otra forma. ¿Padecía delirios subyacentes? En casos de melancolía delirante, puede haber la noción de ‹suicidio altruista›. Creen que el mundo es tan espantoso que, para salvar a los otros de este mundo espantoso, también los matan. Pero el caso clásico de ‹suicidio altruista› es el de aquel que mata a su familia y luego se mata él. Esto no cuadra mucho con esta historia. A veces la idea suicida es tan fuerte que se lo lleva todo por delante. Pero existen tantas variantes posibles en las conductas suicidas».







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