
La destrucción causada en Nimrud, una de las principales ciudades del imperio asirio e importante hallazgo arqueológico del siglo XX, es incalculable
Foto: AFP
El gran ayatolá Alí al Sistani, la principal autoridad chiita de Irak, estimó que estas destrucciones eran la prueba del «salvajismo, barbarie y hostilidad —de los yihadistas— hacia los iraquíes»
Bagdad — Las condenas internacionales se multiplicaron este viernes después del anuncio de la destrucción de la histórica ciudad asiria de Nimrud en Irak, un nuevo ataque del grupo yihadista Estado Islámico considerado por la Unesco como un «crimen de guerra».
El EI destruyó el jueves Nimrud, una inestimable joya arqueológica, una semana después de destrozar tesoros arqueológicos en el museo de Mosul. Los yihadistas comenzaron a destruir con excavadoras este sitio arqueológico situado a una treintena de kilómetros al sureste de Mosul, según el ministerio iraquí de Turismo.
Reacciones
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y la directora general de la Unesco, Irina Bokova, denunciaron un «crimen de guerra».
Al Azhar, una de las instituciones teológicas más prestigiosas del Islam sunita con sede en Egipto, instó a «salvar a las naciones árabes e islámicas de sus demonios», mientras que, para la reina Rania de Jordania, el EI son unos «locos» que buscan regresar «a la época medieval». La Casa Blanca, cuya aviación encabeza una coalición contra los yihadistas en Irak y en la vecina Siria, expresó su indignación por la demolición «incompresible» de restos históricos en Irak, «incluyendo los recientes ataques en Nimrud».
Salvajismo
El grupo yihadista EI justifica la destrucción argumentando que las estatuas pueden inducir a la idolatría. Sin embargo, para muchos expertos, «los ídolos» que tanto critica el grupo no les impide venderlos a coleccionistas en el mercado negro. Las estatuas imponentes, imposibles de transportar, son las que se destruyen, según los expertos.






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