Adiós a una leyenda del béisbol agraviada

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3 de marzo, 2015 - 2:23 pm
Redacción Diario Qué Pasa

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«Minnie» fue el primer negro hispano en las Grandes Ligas

Foto: Agencias

El cubano Orestes «Minnie» Miñoso, exestrella de los Medias Blancas de Chicago, falleció este domingo sin ver cumplido su sueño de ingresar al Salón de la Fama del béisbol profesional, un agravio que no demerita su leyenda ni su legado en los diamantes.

Miñoso, primer pelotero negro que jugó en un equipo de las Grandes Ligas en Chicago y primer negro latinoamericano en debutar en las Mayores, contaba al morir con 92 años de edad. Para muchos, Miñoso fue el Jacquie Robinson latino. Un caballero del béisbol al que los fanáticos de Chicago bautizaron como «Míster White Sox» (Señor Medias Blancas), por su entrega y donaire en los diamantes.
Miñoso electrizó a los fanáticos por sus grandes jugadas y batazos, y los Medias Blancas le inmortalizaron retirando en 1983 su legendario número 9, edificándole una estatua a la entrada del estadio U.S. Cellular Field, escenario de sus buenos momentos. «Mi último sueño es estar en Cooperstown, para estar con los chicos. Yo quiero estar ahí. Este es el sueño de mi vida», dijo Miñoso en un homenaje público que le realizaron los Medias Blancas en 2011.

Nace la leyenda «Minnie» Miñoso

Miñoso fue bautizado al nacer —un 22 de noviembre de 1922 en Perico, Matanzas, según la biografía que aparece en su página web— como Saturnino Orestes Arrieta  Armas. Orestes tenía dos hermanastros mayores de apellido Miñoso. Los tres hermanos jugaban en el equipo de Perico y fueron llamados «Los Miñoso». Así debutó en el béisbol profesional cubano de entonces, y se dio a conocer en las Grandes Ligas. Su nombre también le llegó de una manera curiosa en Estados Unidos, cuando un día estaba sentado en la sala de espera de un dentista cuando oyó que el facultativo llamaba a «Minnie». «El cubano pensó que era con él, pero resultaba que era el nombre de la asistenta de la especialista, pero a mi me gustó el nombre y me lo quedé», reveló en una autobiografía escrita hace dos décadas.

Cooperstown lejos de los latinos

El Salón de la Fama abrió sus puertas en 1936 y fue necesario esperar 37 años para el ingreso del primer latinoamericano; el legendario puertorriqueño Roberto Clemente, en 1975. Desde entonces han ingresado los lanzadores dominicanos Juan Marichal (1983) y Pedro Martínez (2015); el campocorto venezolano Luis Aparicio (1984); el jardinero panameño Rod Carew (1991); el inicialista cubano Tany Pérez (2000) y el intermedista puertorriqueño Roberto Alomar (2011). Por el Comité de Veteranos entraron los legendarios cubanos Martín Dihigo (1977), José de la Caridad Méndez (2006) y Cristóbal Torriente (2006), «El Diamante Negro» y el boricua Orlando «Peruchín» Cepeda (1999).

Los votantes de Cooperstown han ignorado repetidas veces a varias estrellas latinas entre ellos el mismo Miñoso, que tienen números respetables y méritos éticos para estar en el olimpo beisbolero.

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